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<title>El Incordio</title>
<link>http://javiercuchi.bitacoras.com</link>
<description>El Incordio</description>
<language>es-es</language>

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<title><center>«El Incordio» se ha ido a otra parte</center></title>
<link>http://javiercuchi.bitacoras.com/archivos/2006/02/27/el-incordio-se-ha-ido-a-otra-parte</link>
<description><![CDATA[ Ya hacía días que iba avisando de que lo de Bitacoras.com no se aguantaba más. Y este fin de semana me he ido. Me encontraréis en:<br />
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<center><b>http://www.elincordio.com</b></center><br />
<br />
Os pido por favor que actualicéis vuestros <i>favoritos</i> y, sobre todo, los enlaces desde vuestras bitácoras.<br />
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Los que uséis sindicación, también habréis de modificar vuestro lector de <i>feed</i> y actualizarlo a la siguiente dirección:<br />
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<center><b>http://incordio.blogspot.com/atom.xml</b></center><br />
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<center><b>¡Ya podéis ir yendo para allá, que hay nuevas entradas!</b><br />
(ha sido un fin de semana muy <i>currado</i>)</center><br />
<br />
Una vez más -espero que sea la última- os pido paciencia y disculpas. Creo que esta vez, por fin, el problema habrá quedado resuelto.<br />
<br />
Espero veros a todos ya mismo en el nuevo <i>pisito</i> (que, por cierto, se ve mejor con Mozilla Firefox).<br />
<br />
Un cordial saludo.<br />
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]]></description>\n</item>

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<title>Seguimos bien</title>
<link>http://javiercuchi.bitacoras.com/archivos/2006/02/24/seguimos-bien</link>
<description><![CDATA[ Ayer, día 23-F (vaya por Dios) desde más o menos las 10 de la mañana hasta, por lo menos, las 10 de la noche (después ya me  harté de seguir intentándolo) no hubo manera de acceder a esta bitácora.<br />
<br />
Trabajé para el demonio.<br />
<br />
Pido, nuevamente, disculpas.<br />
<br />
]]></description>\n</item>

<item>
<title>Vergüenza, vergüenza, vergüenza...</title>
<link>http://javiercuchi.bitacoras.com/archivos/2006/02/23/verguenza-verguenza-verguenza</link>
<description><![CDATA[ <i>De la serie: «Los jueves, paella»</i><br /><br />Indisimulado júbilo, claro jolgorio en algunos casos: han venido los alemanes a ponerles las peras al cuarto a los catalanes. La OPA que lanzó Gas Natural sobre Endesa se ve ahora comprometida por la de la multinacional alemana E.ON, que apuesta fuerte por el dominio en Europa y en América (Endesa sería su <i>pata</i> en el cono sur).<br />
<br />
Personalmente, pienso que, como el dinero no tiene patria, andarse con nacionalismos es aún más estúpido de lo habitual cuando es la pasta lo único que cuenta. Que me esquilme <i>la Caixa</i> o que me esquilme su homóloga teutona, me trae al completo fresco. Es más, ya puestos, igual los alemanes nos esquilman con elegancia porque, por más que se engominen sus <i>yuppies</i>, más MBA que se saquen de la manga y más lenguaje <i>tecnoguay</i> que utilicen, las empresas españolas no acaban de perder ese hedor cutre y salchichero que tradicionalmente las ha caracterizado. Y, a fin de cuentas, siempre es un detalle que a uno le den por el culo con un preservativo nuevo.<br />
<br />
En cuanto a lo otro, la situación no puede ser ética y estéticamente más patética: la patria corría el peligro de que su industria energética estuviera en manos del tripartito; gracias a Dios, han venido los alemanes a salvar a España de los polacos.<br />
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Puro olor a pies en su más concentrada esencia.<br />
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<br />
«¿Qué hiciste en la guerra, papi?», es el título de una película de los años sesenta -quizá setenta- que no llegué a ver, pero es la clásica pregunta de un niño curioso sobre la biografía de su padre. Hoy, afortunadamente -y pese a las más que evidentes ganas de algunos-, ya no hay guerra por la que los niños puedan preguntar a sus padres. Hace unos años pudieron preguntar <i>«¿qué hiciste en mayo del 68, papi?»</i>, pero esa pregunta ya es ahora solamente propia de nietos para sus abuelos. Para abuelos bastante <i>cebolletas</i>, todo sea dicho, porque en el 68 estábamos todos aquí comiendo mierda como pepes, por más que en el 88 media España fardara de que andaba por París. Menos lobos, Caperucita: yo -que aseguro que sí estaba aquí- no estaba tan ancho como hubiera debido si las fantasmadas fueran ciertas. Eso es como cuando los Beatles vinieron a Barcelona: si fuera cierto que estuvo en la plaza de toros Monumental toda la gente que dice que estuvo aquel beatliano día, nuestro coso sería tres veces más grande que Maracaná. Y no parece.<br />
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Pero para fantasmadas las que se podrían soltar -y seguramente se estarán soltando- al responder la pregunta infantil más realista hoy día: <i>«¿Que hiciste el 23-F, papi?»</i>. Para el 99,9 por 100 de los españoles -entre los que, por supuesto, me incluyo- sólo hay una honrada y verdadera respuesta posible: <i>«Mira, hijo, estaba debajo de la cama, con la oreja pegada a un transistor y dándome tal chute de "Fortasec" que las almorranas estaban flipando»</i>.<br />
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Hoy hace 25 años de aquella pachangada. Bueno, ahora es muy fácil decir lo de <i>pachangada</i>, pero durante quince o diecisiete horas a los españoles se nos vino el mundo encima; no porque fuéramos unos demócratas (en el sentido de <i>esto</i>) forofos y acabados -que no lo éramos entonces ni lo somos ahora, ya pueden decir misa- sino porque volvíamos otra vez a las mismas, porque de nuevo se hundían las esperanzas de modernidad ante el cuartelazo de un chusquero, porque, terminando ya el XX, volvíamos como catapultados a los más siniestros momentos del XIX.<br />
<br />
Pasadas esas horas, se nos fue el miedo; nos quedó el susto que, con el transcurso de los días, fue trocándose en vergüenza, al ser conscientes del numerito que <i>habíamos</i> montado, en el espectáculo de la España de pandereta que <i>habíamos</i> dado. <i>«Habíamos»</i> ¿os dáis cuenta? Asumimos como propios aquellos hechos pese a que no habíamos tenido arte ni parte, ni material ni intelectual, en aquel <i>show</i>. Pero veíamos al tricornio del mostacho, automática en mano, subiéndose al entarimado del hemiciclo y gritando «¡Quieto todo el mundo! ¡Que no se mueva nadie!» (como si los diputados estuviesen allí bailando) en el mismo tono de voz que si estuviera ordenando <i>presentenarmas</i> en el patio del cuartel; y veíamos a su panda de guindillas barbudos, subfusil en mano, arreando estopa a las molduras del techo; y pensábamos en esas mismas escenas contempladas por suecos, británicos, alemanes, franceses y demás, cabeceando sarcásticos, viéndoles a los españoles el pelo de la dehesa: <i>«ya decía yo que esos marranos de allá abajo no iban a durar mucho intentando llevar adelante un proyecto civilizado»</i>. Y nos avergonzamos profundamente.<br />
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Quizá fue esa vergüenza, esa asunción implícita de que nosotros, ciudadanos de a pie, formamos parte de la cosa, probablemente -¡seguramente!- por pasiva, lo que evitó un ulterior y quizá definitivo <i>tejerazo</i> a cargo de algún iluminado de los que íbamos -y vamos- sobrados. Yo creo que aquellos militares (los que no participaron, pero apludieron y sacaron brillo al sable), tan chulos ellos tradicionalmente, se avergonzaron de haber sido la causa de esa vergüenza general y, por fin, por primera vez en la Historia, agacharon bien agachada la testuz ante el poder civil. De otra forma no se explica cómo Serra pudo meterlos en cintura de una manera aún peor, si bien mucho más hábil y sibilina, que lo hizo -o pretendió hacerlo- Azaña.<br />
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Es bueno recordarlo ahora que parece que hemos perdido esa sensación de vergüenza, cuando todavía tenemos buenos motivos -no tan truculentos, afortunadamente- para sentir, de vez en cuando, un cierto resquemor en las mejillas y en las orejas.<br />
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¡Hombre, hablando de vergüenza..! Esta semana hubo sentencia de la Audiencia provincial de Madrid desestimatoria de la apelación de la Asociación de Internautas contra la condena en primera instancia en el pleito que nos pusieron la $GAE y don Teddy. Ya hice los <a href="http://javiercuchi.bitacoras.com/archivos/2005/06/30/el-reves-del-derecho" target="_blank">correspondientes comentarios</a> cuando la sentencia en primera instancia y dense por reproducidos a los efectos de la presente.<br />
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Víctor Domingo ha anunciado recursos sistemáticos hasta llegar al propio Tribunal europeo si hace falta. Lógico: sus señorías se han pasado por el forro una ley (la LSSI) y, concretamente, un pormenor de la misma (la no responsabilidad del prestador de servicios) que, precisamente, <b>impuso una directiva europea</b> que, dicho sea de paso, está perfectamente vigente.<br />
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Pero yo no estoy de acuerdo con Víctor. Yo propongo a la AI que se recurra en casación -si cabe- ante el Tribunal Supremo y si la sentencia del Supremo es asimismo desestimatoria, no recurrir más, ya habrá jurisprudencia en materia tecnológica esencial y una jurisprudencia bien castrante. No, hombre, no, no matarse. Pagarle a la $GAE y al Teddy sus 36.000 (la AI no desaparecerá por ello, que no se hagan ilusiones los cantachifles) y dejar que toda la palangana de mierda caiga con todo su contenido sobre la sociedad española.<br />
<br />
Y que la sociedad española pague en vergüenza (si aún le queda), en pringue de caca y en atraso tecnológico y económico <b>importante</b>, su <i>menfoutisme</i>, su indiferencia y su ignorancia burrera.<br />
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Quizá, aunque sea a costa de la Asociación de Internautas, le haga falta a esta ciudadanía de sangre de horchata un revulsivo así.<br />
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Queridos lectores, será hasta el próximo jueves, segundo día de marzo, mes ventoso -dice el refranero-, mes astronómicamente primaveral a su fin, mes del cambio horario -los que cenamos prontito casi lo haremos con luz de día- y ¡ojo! <b>mes con un eclipse total de sol</b>. Será el miércoles 29 y la máxima ocultación del astro en Barcelona será a las 12:15 (hora oficial, ya GMT+2). Ya lo iremos viendo más adelante.<br />
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]]></description>\n</item>

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<title>Y más aún...</title>
<link>http://javiercuchi.bitacoras.com/archivos/2006/02/21/y-mas-aun</link>
<description><![CDATA[ A todo esto, tampoco llegan a mi buzón del correo electrónico los avisos del CMS de Bitacoras.com avisándome de que tengo un comentario pendiente de autorización de subida al <i>post</i> de turno. Eso me obliga a ir a la página del <i>hosting</i> a ver qué hay de nuevo, cosa que, en según qué momentos de la jornada puedo hacer casi cada diez minutos, mientras que en otros pueden pasar tres horas sin que pueda entrar a verlo (la mala costumbre esa de trabajar, ya ves...).<br />
<br />
En ambos casos es, de todas maneras, incómodo y engorroso.<br />
<br />
De modo que mientras esta situación dure voy a abrir los comentarios, porque tampoco hay derecho a que quien se molesta en comunicar algo a través de mi bitácora tenga que estar horas y más horas entrando cada rato a ver si el señor bitacorista se ha dignado ya otorgar su bendición.<br />
<br />
Espero que no vengan muchos <i>trolls</i>; a los muchos o pocos que vengan, os suplico que no les déis de comer; y, en todo caso, cuando entre yo y los vea serán borrados sin remisión alguna.<br />
<br />
De nuevo, gracias por vuestra paciencia.<br />
<br />
]]></description>\n</item>

<item>
<title>Y van...</title>
<link>http://javiercuchi.bitacoras.com/archivos/2006/02/21/y-van</link>
<description><![CDATA[ Nuevamente otro fallo -el enésimo- de Bitacoras.com me deja con la boca cerrada. Con el agravante, además, de que un artículo escrito el domingo pasado -y tan <i>pasado</i>, ya a estas horas- no ha podido <i>subir</i> hasta hoy martes.<br />
<br />
Todos nos equivocamos y todo lo tecnológico puede fallar, pero lo que está ocurriendo en este alojamiento empieza a pasarse de la raya: hacer una bitácora y mantenerla actualizada con una media de un artículo cada dos días (y más que he llegado a escribir), artículos, además, que no son simples <i>posteos</i> de diez líneas, como está a la vista, cuesta un esfuerzo importante, muy importante, para un padre de familia normal, corriente y moliente, y no puede traicionarse así ese esfuerzo por más gratuito que sea el servicio.<br />
<br />
Y hablemos de esa gratuidad... Obviamente, una empresa está para generar ingresos; no me parece ni me ha parecido nunca que Bitacoras.com sea precisamente una ONG. Los servicios gratuitos tiene que pagarlos alguien por alguna parte, y ese <i>alguien</i> es la publicidad. Por eso, aunque no me gustó, comprendí que Bitacoras.com pusiera publicidad en <b>mi</b> página (publicidad que puedo soslayar pagando una minucia cada mes, también es cierto); después de todo, también se trata de una publicidad discreta y poco invasiva. Pero -aunque quizá sea casualidad- lo malo es que justamente desde que se ha insertado publicidad en las bitácoras el servicio está tropezando constantemente, con cada vez más frecuencia, con cada vez mayor duración y con cada vez mayor gravedad.<br />
<br />
Soy prisionero de la complejidad visual de esta bitácora que he ido <i>amueblando</i> de poquito en poquito durante más de un año; la migración sería durísima en mis condiciones de tiempo disponible. Pero cada vez tengo más claro que no me va a quedar más remedio que plantearme seriamente irme de aquí, si no es ahora será dentro de un mes o de dos o de tres, pero si esto no cambia radicalmente ya veremos dónde pasa el verano «El Incordio». Es una pena, me gusta mucho esta hoja de estilos, no he visto una ni remotamente parecida en ninguna otra parte, pero habrá que adaptarse.<br />
<br />
Mientras deshojo la margarita, insisto, por favor, en que vayáis cambiando los enlaces de vuestras páginas a la mía y que utilicéis el dominio específico de esta bitácora:<br />
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<center><b>http://www.elincordio.com</b></center><br />
<br />
Muchas gracias y disculpad todos por unas molestias de las que ya veis que yo también soy, más que culpable, víctima.<br />
<br />
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