
Me llamo Javier Cuchí y soy miembro de la Asociación de Internautas y de Hispalinux.
El conocimiento corre hoy serio peligro como derecho universal que existe desde el alba de la Humanidad. Me preocupan, y mucho, las crecientes maniobras de varios sectores financieros (bajo denominaciones sugerente y falsariamente industriales o artísticas) y de sus factótums políticos, que no pretenden otra cosa que la apropiación ilegítima y fraudulenta de ese conocimiento para convertirlo en un valor puramente especulativo, restringido y escaso, fuente de aún mayores desigualdades y exclusiones de personas, sociedades y pueblos, y causa de pobreza y de subdesarrollo
Un grito de alerta, un silbato que clama «¡Al ladrón!», una voz de protesta, un «no convencéis y está por ver si vencéis»

© Javier Cuchí
Barcelona, 2005-2006
Jueves, 09 de febrero de 2006
De la serie: «Los jueves, paella»
¿Tenemos Estatut? ¿No tenemos Estatut? ¿Qué Estatut tenemos, si es que lo tenemos? No lo sé, no lo sabemos los ciudadanos catalanes y menos aún los del resto de España. Corren borradores, es cierto, pero aún tiene que pasar por una comisión presidida por Guerra -aguanta- y vete a saber qué han pactado Zap I El Anodino y Mas.
¿Y queréis que os diga una cosa? Me importa un rábano.
Me importa un rábano porque, para empezar, el tema de las nacionalidades (de todas las nacionalidades) no me produce ni frío ni calor. Es más, si me he definir térmicamente, diré que me trae al fresco. Con una cierta tendencia hacia la animadversión, todo hay que decirlo. Toda esa mandanga de naciones sólo sirve para dar por el saco a las inquietudes, las aspiraciones y los problemas de las familias y las familias (cualquiera que sea su modelo) son la única cera que arde. Únicamente me hace gracia ERC, que llegó a una cierta victoria electoral -éxito que sorprendió a la propia empresa- con una chulería subidísima en plan quan convé seguem cadenes y ahora resulta que las cadenas se las ha colocado, mirando al tendido, una pobre cosita como Zap; y con el candado en el mismísimo prepucio. Segadors no esmoleu l'eina que podríeu prendre mal... en general cantaba La Trinca, aunque en otro contexto.
Me sigue importando un rábano porque, para continuar, no cambia nada. Seguiremos en manos de los mismos -que dan pena, cuando no asco-, abandonados a nuestra suerte, teniendo que defendernos solos de los depredadores y sin otra compensación (¿compensación?) que contemplar el patético espectáculo de ver cómo estos tíos se ventean mutuamente las miserias para ver de arañar unos pocos votos (lo que, en realidad, no es más que un trasvase que hoy va y mañana vuelve... salvo los que se quedan por el camino vomitando en la cuneta).
Y, finalmente, me importa un rábano porque lo único sustancial, lo único importante, lo único verdaderamente necesario, lo único vital, lo único imprescindible de todo este cuento y para lo cual, además, no hacía falta un cambio estatutario, que es un sistema de financiación menos asfixiante, no lo hemos conseguido. Mas compró la propuesta Solbes (tan duramente criticada pocas semanas antes y con razón, porque era humo de colores fácilmente soslayable mediante ingeniería presupuestaria y ulterior legislación desactivante) a cambio de una foto.
Y para todo eso (todo = nada) han montado un pollo que han hecho que, en este momento, para el común de los españoles el mismísimo Santi Potros resulte más simpático que cualquier catalán corriente y moliente.
Tengo, pues, un miniproblema: cuando llegue el referéndum ¿qué voto? Descartado el SÍ, por supuesto, estoy entre el NO y la abstención. Bueno, no hay prisa, ya lo decidiré cuando vea cómo evolucionan las cosas y actuaré en función de lo que crea que les va a hacer más daño.
Si es que es posible hacerles daño a estos. Viven en otro mundo en el que nosotros ni estamos ni contamos para nada.
Por: Javier Cuchí | Los jueves, paella | Comentarios (1) | Referencias (0)
Caro figlio, no es que con la edad te vuelvas facha; es que el ser humano viene al mundo con una determinada dosis de paciencia, dosis que el diario devenir va agotando.
Recuerdo una frase de mi padre que, de pequeño me hacía mucha gracia: "Voy a tener que ir al oculista, porque hay días en que me levanto y no veo más que hijos de puta por todas partes". Entonces pensaba que era un chiste; pero hoy la aplico con mucha frecuencia. Lástima que ya no pueda decírselo (¿Quién decía que la vida se divide en tres frases: "Papá lo sabe todo", "Papá no sabe nada", y "Qué razón tenía el pobre Papá..."?).
Y, respecto a las fiebres nacionalistas, recuerda aquella frase del Perich: "Ser nacionalista es sentirse orgulloso de ser australiano porque en Australia hay canguros". Se comprende que hoy en día no se hagan muchos homenajes al Perich. Claro que, como él mismo decía, "En el país de los ciegos, el tuerto no es rey; en el país de los ciegos, el tuerto está en la cárcel".
Mira, hoy me he levantado con ganas de citas - o es que esta columna se está convirtiendo en una casa de citas. Lo que, con el Nuevo Orden Ciudadano de Clos, tampoco es de extrañar.
Hala, dos padrenuestros (sin caricaturas de nadie, que no está el verde pa hacer flautas) y a la calle.
Monsignore | 10-02-2006