
Me llamo Javier Cuchí y soy miembro de la Asociación de Internautas y de Hispalinux.
El conocimiento corre hoy serio peligro como derecho universal que existe desde el alba de la Humanidad. Me preocupan, y mucho, las crecientes maniobras de varios sectores financieros (bajo denominaciones sugerente y falsariamente industriales o artísticas) y de sus factótums políticos, que no pretenden otra cosa que la apropiación ilegítima y fraudulenta de ese conocimiento para convertirlo en un valor puramente especulativo, restringido y escaso, fuente de aún mayores desigualdades y exclusiones de personas, sociedades y pueblos, y causa de pobreza y de subdesarrollo
Un grito de alerta, un silbato que clama «¡Al ladrón!», una voz de protesta, un «no convencéis y está por ver si vencéis»

© Javier Cuchí
Barcelona, 2005-2006
Domingo, 29 de enero de 2006
El conocimiento es tributario de la razón. Fuera de la razón sólo hay superstición, mentira y manipulación. La superstición es hija de la ignorancia y madre del miedo. La superstición es el instrumento del déspota, la insignia del tirano, el escudo del ladrón y, con excesiva frecuencia, el hacha del asesino.
«El Incordio» quiere rendir su modesto tributo a la razón y a su activismo, el racionalismo, colaborando en su humilde medida, como un simple símbolo, como una sencilla declaración de principios, a la divulgación de este Curso sobre Ciencia y pseudociencias que lleva a cabo anualmente -también en este 2006- la Universidad de La Laguna.

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