Laburo España: 250.000 ofertas de empleo

El Incordio

¿Quién soy yo?




Me llamo Javier Cuchí y soy miembro de la Asociación de Internautas y de Hispalinux.

El conocimiento corre hoy serio peligro como derecho universal que existe desde el alba de la Humanidad. Me preocupan, y mucho, las crecientes maniobras de varios sectores financieros (bajo denominaciones sugerente y falsariamente industriales o artísticas) y de sus factótums políticos, que no pretenden otra cosa que la apropiación ilegítima y fraudulenta de ese conocimiento para convertirlo en un valor puramente especulativo, restringido y escaso, fuente de aún mayores desigualdades y exclusiones de personas, sociedades y pueblos, y causa de pobreza y de subdesarrollo

.

¿Qué es «El Incordio»?


Un grito de alerta, un silbato que clama «¡Al ladrón!», una voz de protesta, un «no convencéis y está por ver si vencéis»

Búsqueda

La tira Ecol


Sindicación

Añadir a Feedness
RDF XML ATOM




















No a la traza privada sin control judicial

Ven a Devolución y recupera el conocimiento





Get Firefox!

Get Thunderbird!

Siempre mejor con OpenOffice. Para no equivocarte

Mis fotografías



Derechos del autor,
derechos para todos


Licencia de Creative Commons

Esta obra está protegida por una
licencia de Creative Commons

© Javier Cuchí
Barcelona, 2005-2006

Visitas


Estadisticas y contadores web gratis

Desde 21 de enero de 2005


Internet MarketingForos gratisTacañoPracticasGuia

Desde 21 de enero de 2006

El tiempo en casa



Créditos


Diseñado por Studio.st
Online gracias a Bitacoras.com


 Bitacoras.com

directorio blogs

Sábado, 28 de enero de 2006

Visibilidad

De la serie: «Correo ordinario»

Próxima ya la hora del aperitivo de este sábado lluvioso y desapacible (algunos dicen que frío, pero no veo que haya frío posible con temperaturas por encima de 0º: a lo sumo, algo de fresco), suena el teléfono y tras un número de fijo desconocido me sale Víctor Domingo, el presidente de la Asociación de Internautas (su móvil lo tengo identificado en el mío). Se ha equivocado de número, quería llamar a otra persona pero, ya puestos, aprovechamos la feliz confusión para echar unas parrafadas, habitualmente difíciles con este hombre que está de trabajo hasta más arriba de las orejas, porque en la AI otra cosa no tendremos, pero lo que es frentes abiertos... ¡uf!

Hablamos de muchas cosas. Algunas, las comentaré; otras son impublicables; otras más podrían ser divulgadas, pero no soy yo el dueño de la decisión de sacarlas a la luz. Hablamos del eterno problema con las telecos, a las que debemos la causa primigenia de nuestra existencia como asociación y que, desgraciadamente, cometen despropósitos, abusos y entuertos como para dar vida no a una sino a quinientas asociaciones como la nuestra; hablamos, naturalmente, de las entidades de gestión de derechos económicos de autor y, cómo no, de la nuestra favorita, la $GAE, tan grata a nuestras páginas y bitácoras por la incesante lluvia de atrocidades que tanta abundancia de material nos suministran (aunque miles de bloggers cerraríamos gustosos nuestros blogs si ello fuera el precio de echarle el cierre a la $GAE y a sus demasiadas primas hermanas); hablamos, por cierto, largamente, del último despropósito de la gentecilla del Bautista, cometido contra una asociación benéfica de Segovia, desgraciado lance que sólo habrá tenido una consecuencia positiva, como es que, gracias a su monstruosidad y subsiguiente divulgación (no en la prensa de grupo mediático, por cierto), la gente fuera de red se vaya dando cuenta de la catadura de estos apropiacionistas y de con quién se está jugando los cuartos -nunca mejor dicho- la sociedad española, más allá de tener o no Internet en casa. La brutalidad con que la $GAE se produce no es un problema únicamente de internautas, es una lacra cívica de primera magnitud.

Seguimos hablando y nos mostramos de acuerdo en que, pese a la trascendencia social de ese desafuero segoviano, los internautas, la ciudadanía en red, tenemos que valernos por nosotros mismos, no podemos contar con más auxilios que nuestras propias fuerzas, entre la espada de una ciudadanía fuera de red todavía mayoritariamente inconsciente del problema (todo se andará, pero todavía no se ha andado) y la pared de una clase política la absoluta totalidad de cuyos partidos parlamentarios (sin la menor excepción) está contra nosotros, contra los intereses generales de la ciudadanía, a los pies de las entidades de gestión -en materia cultural general- y a los pies de Micro$oft, en materia de tecnologías de la información y de la comunicación (las ya famosas TIC).

Lo del sometimiento a Teddy y compañía es aún más alucinante (y no es poco) que lo de la Rosa de España. En definitiva, Micro$oft es una empresa (aunque menos que una PYME, si juzgamos por el número de sus empleados en España, por su contribución a nuestro PIB y por la tecnología que produce aquí); pero si la comodidad con que Micro$oft se pasea por nuestros centros de poder huele a podrido, la cantidad de importantes puertas que franquea como Pedro por su casa, por ejemplo y sin ir más lejos, madame Bardem, hay que verlo para creerlo. Y con el bastón de mando puesto, que nadie piense que se limita a repartir abrazos y besos entre los amiguetes. Bueno, eso también, pero como objetivo secundario.

Para acabar de comprender -o, mejor dicho, de no comprender- cómo está el patio en las relaciones de dominio, compraventa y control político, podemos observar, yo creo que patidifusos, que mientras la totalidad (no hay excepción alguna, repito) de la clase política parlamentaria es tan sumisa al poder empresarial -telecos, Micro$oft y similares- no lo es a un sector concreto: el de los contenidos de ocio (discográficas y demás) que están pataleando severamente contra el canon digital mientras los políticos miran indisimuladamente para otro lado. Bueno, parece que los políticos, en su infinita ignorancia, ya han decidido qué sector empresarial tiene futuro y cuál está técnicamente muerto; en este caso, quizá les suene la flauta por casualidad y tengan razón a la larga pero, vistos los parámetros con que parece que trabajan, mejor dicho, la absoluta carencia de parámetros con que trabajan, no nos debería sorprender que pase lo que pasa muchas veces.

¿Qué poder tienen -y de dónde sale- las entidades de gestión de derechos económicos de autor para solaparse tan sobradamente sobre un sector industrial tan poderoso? La verdad es que no lo sé, no tengo ni idea, pero tiene que ser algo muy gordo. No sé, quizá información especial sobre los políticos que están ahora en el machito (o sea, tanto en el poder como en la oposición, que es otro chollo bien bonito)... ¡yo qué sé! Pero algo muy gordo tiene que ser. O bien -no me extrañaría nada y es, además, lo más probable- podríamos estar ante una maniobra combinada entre la industria y las asociaciones de intermediarios, algo parecido a un 69 que en vez de simultáneo pudiera ser alternativo: primero me haces la felación tú a mí y después te la hago yo a tí. Si no es por una vía similar, no se entiende.

Para los intereses cívicos, en todo caso, no es nada divertido: si los unos pretenden canon digital a todo pasto y supresión de la copia privada, los otros pretenden supresión de la copia privada, DRM a todo pasto y penar la piratería (entendiendo como tal la copia privada una vez ilegalizada) más duramente que la violencia de género. O sea que ganen unos o ganen otros, los que perdemos de todos modos -y lo perdemos todo- somos los ciudadanos.

Damas y caballeros: esto no se arregla ya por vía electoral. La traición no la está cometiendo tal o cual partido: nos la están metiendo -y bien doblada- todos los grupos políticos. Todos. Interesa que esto quede muy claro: SIN excepción alguna. Los fuegos artificiales que estos o los otros -da igual quienes sean- puedan disparar de vez en cuando a la salud y mayor gloria de sus crifras electorales o de sus encuestas de popularidad, no son más que pólvora quemada en salvas y quemada, además, para que luego no pueda utilizarse para tirar con bala. Los unos por los otros nos están desactivando como ciudadanos. Y no sólo en este tema; pero los demás -nada despreciables tampoco- no son objeto de esta bitácora. En todo caso, en este tema, como en tantos otros, está claro que dentro del sistema no hay salida. Así de claro, así de duro, así de dramático.

¿Alternativa? No soy ningún lider, ningún mesias, ningún capitán trueno. La alternativa -y sin duda la hay- debe nacer de la propia ciudadanía: se acabaron los salvapatrias que a la postre acaban siendo tan sinvergüenzas como los dueños del viejo sistema. Y si la ciudadanía no es capaz de generar, por sí misma, su propia liberación, entonces es, así de claro, así de duro, así de dramático, merecedora de su propio infortunio. La Historia nunca ha tenido piedad del débil y menos con el que lo es por propia imbecilidad.

Mis últimos comentarios con Víctor hablan de nuestra visibilidad. No es la primera vez que lo digo: somos miles, centenares de miles, quizá millones (sólo en España), pero somos transparentes. Para muchos ciudadanos (incluso ciudadanos dentro de la red), Internet es un mundo aparte, algo paralelo pero distante de la vida común y ordinaria. Por eso, estos problemas, que son muchos y muy graves, pese a que en realidad trascienden de Internet, no son percibidos por una ciudadanía que, si sigue con su desconocimiento (los que desconocen) y con su menfoutisme (los que conocen) entrará en red cuando la Red sea ya otra, sea ya un mundo prusianamente dirigido por sabe Dios qué poderes (pueden dejar a los actuales en un juego de niños) y haya ya dejado de ser ese espacio de libertad, de conocimiento y de poder ciudadano que todavía hoy -pero no por mucho tiempo si no nos ponemos las pilas todos y pronto- sigue siendo.

Víctor está de acuerdo, pero sabe -y me lo dice- que esta es una acción política hoy fuera de nuestro alcance (del de la AI) pero a la que sin duda hay que tender, a la que hay que dirigirse sin vacilar. Lo que hoy es imposible, mañana será probable. Pero sólo si nosotros, todos, queremos. Nada cae del árbol como una fruta madura, hay que encaramarse y jugarse un buen castañazo -y, frecuentemente, recibirlo- para conseguir lo que se quiere. Está claro que solo no va a venir.

Y es que lo decía Manolete: «Es fácil: o te apartas tú, o te aparta el toro».

Por: Javier Cuchí | Correo ordinario | Comentarios (1) | Referencias (0)

Comentarios

Creo que se atribuye a Manolete aquello de que le preguntaron si no le daban miedo los toros... y respondió... Mas cornás da el hambre...

lamastelle | 29-01-2006

Comentar


Recordar datos