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El Incordio

¿Quién soy yo?




Me llamo Javier Cuchí y soy miembro de la Asociación de Internautas y de Hispalinux.

El conocimiento corre hoy serio peligro como derecho universal que existe desde el alba de la Humanidad. Me preocupan, y mucho, las crecientes maniobras de varios sectores financieros (bajo denominaciones sugerente y falsariamente industriales o artísticas) y de sus factótums políticos, que no pretenden otra cosa que la apropiación ilegítima y fraudulenta de ese conocimiento para convertirlo en un valor puramente especulativo, restringido y escaso, fuente de aún mayores desigualdades y exclusiones de personas, sociedades y pueblos, y causa de pobreza y de subdesarrollo

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Martes, 27 de diciembre de 2005

Alegrías navideñas

De la serie: «Correo ordinario»

Pasado el primer asalto de las fiestas y en razonable estado de operatividad después de tres tripadas (Nochebuena, Navidad y el catalán día de Sant Esteve) sobrellevadas con honor no exento de una cierta prudencia, es hora de retroceder una semanita para comentar un par de cosillas para las que los preparativos navideños no dejaron apenas tiempo. Y no son cosillas menores.

La primera, la sorprendente decisión de la Asamblea Nacional francesa que, justamente cuanto todos lo dábamos todo por perdido y temblando ante las consecuencias que el ejemplo pudiera traernos a estos pagos, da un giro tremendo, prácticamente de 180 grados, y bendice con todos los pronunciamientos favorables aquello que parecía seguro que iba a maldecir y a castigar con penas tremendas, incluyendo la fría mazmorra.

La segunda, menos sorprendente si se aplica siquiera una mínima pizquita de razón y de lógica, es la resolución del Tribunal de Defensa de la Competencia amparando las denuncias por la ilegalidad del canon digital (el impuesto unilateralmente por acuerdo privado entre la $GAE y ASIMELEC sobre los CD y DVD grabables o regrabables) y ordenando a la Dirección General de Defensa de la Competencia que reabra el expediente cuya incoación solicitaron la Asociación de InternautasHispalinux y el abogado Javier de la Cueva.

Lo primero fue realmente muy raro: se aprobaron unas enmiendas a altas horas de la noche por treinta y pocos votos a favor contra veintimuchos en contra (en un parlamento de más de quinientos representantes); cuando el partido del Gobierno quiso retroceder y volver a imponer el texto original, se lo impidió, previsiblemente, la oposición, pero también su propio partido. Hay que verlo para creerlo.

¿Qué queréis que os diga? A mí esto me huele a apaño. Un apaño que, por supuesto, celebro loco de alegría y del que me congratulo lo indecible, que compensa tantísimos otros apaños hechos en sentido contrario, en el del apuñalamiento en la espalda de los intereses del común de los ciudadanos, pero apaño, en definitiva...

¿Qué está pasando? No conozco muy de cerca la política francesa. Si esto
hubiera pasado aquí (de lo que guardo poquísimas esperanzas, pese a lo
ocurrido en Francia) diría que alguien con dos dedos de frente ha impuesto la justicia, la razón y la aritmética electoral en el PSOE; diría que alguien les ha obligado a reflexionar que el tiempo que queda hasta las próximas elecciones es aún excesivo y que los ánimos están ya demasiado caldeados como para andar cabreando a la gente aún más, que los cantachifles, en definitiva, son pocos y cobardes (me refiero a las beautiful de las sociedades de gestión) y que ellos también pagan un precio en simpatías populares (las que, en definitiva, son origen y causa del rascamiento de bolsillo para comprar discos o ir a conciertos) si se ponen demasiado farrucos en sus públicas simpatías o antipatías políticas. Así que se salva la cara y hacemos un apaño para que, a la hora del bocata, los de IU fuercen una votación por sorpresa y oh, la, la, nos la han pegado, qué rabia.

Eso si la cosa hubiera ocurrido en España. Pero ha pasado en Francia y no puedo saber qué ocurrió allí. Algo me dice que habrá pasado algo más o menos parecido a la escenificación que he ofrecido en el párrafo anterior, pero no puedo saberlo con seguridad. Eso sí: el gremio cantachifle está en Francia que trina y los de aquí también han acusado recibo con mesar de barbas y rasgar de vestiduras. Así me gusta a mí verlos, para variar.

Veremos en qué queda la cuestión a medio y largo plazo; parece que en enero se va a reanudar la cosa porque el Gobierno francés quiere volver, pese a todo, sobre la cuestión. Y, además, podría haber un problema de compatibilidad con la normativa europea, pero las normativas europeas -lo hemos visto hasta la saciedad- tienen interpretaciones muy anchas. Cuando un gobierno (y, sobre todo, un gobierno como el francés) quiere hacer lo que le da la gana, lo hace y en paz. El imperio del pringue está al sur de los Pirineos.

Con todo, y para regocijo de los despojos de De Gaulle, siempre cabe decir que cuando todo parece perdido y a punto de derrumbarse, aún nos queda Francia. Llevo toda mi vida empeñado en que Francia me caiga antipática, pero no lo consigo, qué le vamos a hacer...

Lo del Tribunal de Defensa de la Competencia es otra divertida también. Después de dos años y medio de lucha, nos dan la razón. Bueno, nos dan la razón parcialmente, no totalmente. No dicen que el canon sea ilegal, sino que hay que estudiar detenidamente si lo es o no lo es, cosa a la que en principio se negó la Dirección General afectada. Ya es un éxito.

Pero -yo siempre tan optimista- temo que esto vaya a ser una victoria pírrica. Es más que probable que antes de que la Dirección General de Defensa de la Competencia  dicte una resolución, se apruebe la reforma de la Ley de Propiedad Intelectual, según cuyo anteproyecto -y no digamos alguna de sus enmiendas- bendicen el canon ad libitum y encima lo bendicen sin contenido porque llega a prohibirse -de disimuladísimo hecho- la copia privada. Cualquier recurso en marcha o cualquier resolución favorable al interés cívico quedarían desactivados ante la legalización de lo que se impugna.

Bien, a su debido tiempo ya veremos en qué y como queda todo, tanto en Francia como en España. En todo caso son dos buenas -¡excelentes!- noticias que, aunque pueda ser que efímeramente, nos alegran estas fiestas y nos ayudan a hacer buenas digestiones.

Y lo que es casi mejor aún: al enemigo, se las estropean de mala manera.

Por: Javier Cuchí | Correo ordinario | Comentarios (1) | Referencias (0)

Comentarios

Lo de Francia con ser mejor de lo que habían propuesto, tampoco es ninguna panacea ya que intentan crear un canon global (llamado "licencia global") por el cual pagarás un canon con tu conexión a cambio de poder usar libremente el P2P. ¿Victoria? Parcial nada más, sin olvidarse de que sólo es una enmienda y que la ley se seguirá discutiendo ya que no está aprobada.

pululante | 27-12-2005

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