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El Incordio

¿Quién soy yo?




Me llamo Javier Cuchí y soy miembro de la Asociación de Internautas y de Hispalinux.

El conocimiento corre hoy serio peligro como derecho universal que existe desde el alba de la Humanidad. Me preocupan, y mucho, las crecientes maniobras de varios sectores financieros (bajo denominaciones sugerente y falsariamente industriales o artísticas) y de sus factótums políticos, que no pretenden otra cosa que la apropiación ilegítima y fraudulenta de ese conocimiento para convertirlo en un valor puramente especulativo, restringido y escaso, fuente de aún mayores desigualdades y exclusiones de personas, sociedades y pueblos, y causa de pobreza y de subdesarrollo

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¿Qué es «El Incordio»?


Un grito de alerta, un silbato que clama «¡Al ladrón!», una voz de protesta, un «no convencéis y está por ver si vencéis»

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Jueves, 24 de noviembre de 2005

Ajo, agua y perejil

De la serie: «Correo ordinario»

Cuando el Partido Popular presentó en el Senado la proposición de Ley que suprimía el canon para los CD y DVD en la Ley de Propiedad Intelectual, fui escéptico. Cuando el senador Guillot, de IU y lo que arrastra, juró por sus niños, por sus muertos y por sus ancestros, que votaría en contra del articulado de la nueva LPI que estableciera el canon (aunque votaba en contra de la proposición de Ley que ya se lo cargaba), fui escéptico. Con los sociatas no me queda ni escepticismo, uno puede ser un pardillo, pero a tonto, lo que se dice tonto, no llega. Fíate de ERC y colócate tú mismo el preservativo en el culo, no te la vayan a endiñar a pelo, que estos ya me la han hecho a mí y sé de qué va. De los únicos que puede uno fiarse -mira por dónde, quién lo iba a decir- es de los convergentes, que nunca nos han engañado y ellos han tenido siempre muy claro que ni software libre, ni cultura libre ni nada libre, que la pela es la pela y que hay que pagar por todo, qué iba a ser si no de la botigueta... En este mundo donde tus amigos (hablo en general, claro), tus representantes (hablo en particular, por supuesto) y tus aliados te apuñalan por la espalda y te traicionan alevosamente a la menor ocasión, bueno es saber, al menos, que tus enemigos sí que son leales como tales.

Lo he dicho, lo he repetido y lo he reiterado: no podemos fiarnos de los políticos; son nuestros enemigos, son enemigos de la ciudadanía, no trabajan en pro de nuestros intereses sino en los de las grandes corporaciones, en el de los de los grupos de presión, hasta en los de ese colectivillo casposo formado por las entidades de gestión de derechos económicos de autor.

Nunca me creí aquella farsa del Senado y sí me creí, en cambio, la representación de la nueva LPI, nada más ver su borrador, nada más ver como la comisión de Cultura del Congreso acogía alborozada a todos los representantes de la industria del ocio habidos y por haber y a todos los dictadorzuelos de las entidades de gestión, mientras que por parte de la ciudadanía iba solamente nuestro Pedro Tur, en representación de la AI, a desempeñar el dramático papel de campeón de una causa perdida, porque allí estaba todo el pescado vendido y sus señorías sólo pretendían cubrir el expediente y las apariencias.

¡Pero! No debemos lamentarnos. No hemos hecho los deberes y es justo que ahora paguemos por ello. La industria ha defendido su negocio con uñas y dientes: ha hecho trampas, se ha saltado leyes, ha hecho lo que le ha dado la gana; las minorías dirigentes de las entidades de gestión, por su parte, han jugado, como acostumbran, todo lo sucio que saben: han soltado dinero a espuertas, han comprado voluntades, medios de comunicación, han falseado, han mentido, han engañado... ¿Y nosotros? Nosotros, nada: nosotros hemos vertido sapos y culebras, hemos jurado en arameo... en nuestros blogs, en nuestros foros. Pero no hemos hecho nada activo ni positivo. No hemos sabido montar una manifestación (presencial) mínimamente decente; se diría que sin el teclado debajo de los dedos dejamos de ser ciudadanos. No hemos sabido llevar adelante boicots sencillos, sacrificios que ni siquiera podían llamarse así y cuyo seguimiento masivo hubiera cambiado las cosas como del día a la noche.

¿Qué esperamos? ¿Que nos venga todo gratis? ¿Que pidamos las cosas y que nos las den por guapos? ¿En qué cole de mierda nos han enseñado que las cosas importantes pueden conseguirse sin esfuerzo, sin sacrificio e, incluso, sin dolor, muchas veces? ¿Cómo hemos sido tan panolis de creer que el simple hecho de tener de nuestro lado a la justicia y a la razón iba a llevar las cosas a su recto cauce por sí solas?

Pues hoy, queridos todos, es la festividad de San Joderse, un triste patrono que se prodiga por muchas fechas del año. Hoy es el día de llorar como mujeres lo que no hemos sabido defender como hombres, hoy es el día en que perdemos, sin honor y con vergüenza, las llaves de la más hermosa Granada del conocimiento. Hemos sido perezosos. Hemos sido incompetentes. Hemos sido negligentes. Y ahora toca pagar la factura.

La Ley de Propiedad Intelectual se va a aprobar en sus peores términos y prácticamente por aclamación. Con tal aclamación, toda la carraca mediática se va a lanzar a despellejarnos: habrán vencido los traidores y, en el ajuste de cuentas, pereceremos con ese mismo sambenito. Es una práctica que ya inventó Franco: fusilar a los republicanos acusándoles de rebelión militar. Nosotros vamos a pasar a ser ahora la minoría de piratas infectos que tanto daño está haciendo a la sociedad, a la cultura y a la creación: mira si no qué abrumadora mayoría parlamentaria nos ha colocado en nuestro justo lugar.

Quedará, sí, el recurso del resistente piorréico, nos iremos a comprar los CD y los DVD grabables al país de al lado: Andorra, Portugal, Francia; lograremos -quizá- hacer polvo a la industria local (que no a las marcas multinacionales) y nos alegraremos de esa pírrica victoria mientras la industria de los contenidos nos sienta la mano bien sentada (aún más que antes), mientras el consejo de dirección de la $GAE se parte de risa mientras sus máquinas de contar billetes echan humo (y mientras, dicho sea de paso, el 90 por 100 de los autores siguen viviendo de vender coches en un concesionario o hipotecas en la Caixa) y mientras el niño de los ricitos sigue acumulando pasta asgaya gracias a que la comedura de coco a que somete la industria a nuestros jóvenes les vuelve el electroencefalograma plano.

Nosotros solitos, casi sin ayuda de nadie, nos hemos colocado en la postración y en la mierda. Ahora sólo nos queda la postura heróica, la subversión, la desobediencia civil (y cívica, y civilizada). Pero... ¡quiá! Si no fuimos capaces de lo fácil, si no fuimos capaces ni siquiera de levantar el culo de la silla... ¿vamos a serlo ahora de correr el riesgo de sufrir pleitos sin cuento, de exponer a nuestras familias a la ruina económica (perdiendo) o a nuestro sistema nervioso a la ruptura (aún ganando)? ¿Vamos a ser capaces de correr el riesgo de ir a la cárcel (porque la próxima -que nadie lo dude- es otro toquecito al código penal)?

No, hombre no, qué vamos a ser capaces de eso. De lo único que vamos a ser capaces es de hacer lo que nos mandan, de pagar, de pagar y de pagar. Les hemos regalado el cotarro y ellos lo van a elevar hasta lo imposible. Hacen bien. Yo en su caso, haría lo mismo. Porque, además de que como enemigo somos una mierda, ni siquiera hemos combatido lo mínimo como para hacernos acreedores del respeto del vencedor (y eso suponiendo que el vencedor fuera un elemento susceptible de sentir respeto, lo que, encima, no es el caso).

Damas y caballeros: bienvenidos todos al nuevo mundo. Quisieron ustedes barra libre pero, ineptos para luchar por ella, les van a dar con esa barra... en la cabeza.

Que no sea nada y a seguir igual de felices, que más se perdió en Cuba.

Por: Javier Cuchí | Correo ordinario | Comentarios (2) | Referencias (2)

Comentarios

Xavier la frase del dia es que ploro com un home el que no he sabut (fins al moment) defendre com una dona. A partir d’ara a Andorra a més del sucre i les galetes de mantega compraré els CDs i els DVDs gravables.

Javier la frase del día es que lloro como un hombre lo que no he sabido (hasta el momento) defender como una mujer. A partir de ahora en Andorra a demás del azúcar y las galletas de mantequilla comprare los CDs y DVDs gravables.

Carol | 25-11-2005

En resumen:

¿Quieres saber cómo será el futuro? Pues figúrate una bota aplastando un rostro humano incesantemente
(George Orwell - 1984)

Pepe | 29-11-2005

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Una simple cuestión de fuerza | 2005-11-28 11:45:22
[...] en mi artículo anterior, que si no nos hacemos visibles, si no salimos a la calle, no conseguiremos nada (de hecho, cabría hablar ya, a esta fecha, de pérdidas irreversibles). Pero es que, incluso, hay que ir más allá. No solamente hemos de [...]

Hacia 1984 | 2005-11-30 16:23:27
A través de Antonio Chinchetru me entero de la existencia de la Declaración por la Libertad de Expresión Digital, apadrinada por varios de los nombres más relevantes del mundo blog en España. En su contenido denuncia los múltiples ataques que hay...