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El Incordio

¿Quién soy yo?




Me llamo Javier Cuchí y soy miembro de la Asociación de Internautas y de Hispalinux.

El conocimiento corre hoy serio peligro como derecho universal que existe desde el alba de la Humanidad. Me preocupan, y mucho, las crecientes maniobras de varios sectores financieros (bajo denominaciones sugerente y falsariamente industriales o artísticas) y de sus factótums políticos, que no pretenden otra cosa que la apropiación ilegítima y fraudulenta de ese conocimiento para convertirlo en un valor puramente especulativo, restringido y escaso, fuente de aún mayores desigualdades y exclusiones de personas, sociedades y pueblos, y causa de pobreza y de subdesarrollo

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Jueves, 29 de septiembre de 2005

Políticos, políticos, políticos...

De la serie: «Los jueves, paella»

Impresionante corte de mangas el de Fernando Alonso a los políticos. Este chaval tiene las cosas muy claras (de otro modo no sería el campeón del mundo en un arte de ingeniería muy refinada) y, además, no se muerde la lengua, aunque se exprese con elegancia florentina. En primer lugar, parece que él mismo ha recibido con cierta frialdad el Príncipe de Asturias que, estúpìdamente, le han regalado. No es tonto, claro, y ve venir que se trata de una simple explotación de su imagen y que ese premio, que hubiera podido ser dentro de ocho o diez o quince años el culmen de su carrera, no es más, en este momento, que la medallita de la señorita Pepis. Y, encima, explotación por parte de quienes jamás hicieron nada por él, también lo dijo muy claro llevando encima aún la sudada del Gran Premio de Brasil: sólo tenia agradecimiento para un ínfimo número de personas que fueron quienes le ayudaron desde los tres años y, desde luego, para el público asturiano y español, pero que nada debía a los estamentos públicos [los políticos], quienes jamás lo habían echado una mano en nada.

Los políticos, olfateando la carne fresca, ya se repeinaban para la foto que pensaban hacerse con Alonso en el magno acto de recibimiento del campeón. Pero el campeón los ha mandado, sencillamente, a la mierda, viendo venir -y no se ha privado de decirlo- la manipulación política de este acto. Tanto es así que desde el Principado de Asturias le han ofrecido un acto con protagonismo exclusivo de Alonso y de sus paisanos, sin más. De momento, queda todo diferido al final del campeonato al que, por más que esté ya sentenciado, le quedan aún dos carreras.

Ya iba siendo hora de que alguien pusiese a esa gentuza en su debido lugar. Alguien, ya se entiende, carismático y popular, no como los pobres bitacoristas que, aunque juntos constituimos un clamor, aún nos falta visibilidad. Todo se andará. De momento, quizá Fernando Alonso empiece a hacer que la gente sea menos políticamente correcta, que pase de plumíferos exégetas de mercadillo de saldos y que empiece a llamar a los sinvergüenzas, a los traidores y a los arribistas con sus merecidísimos calificativos.

¿Un líder social? No me parece que aspire a ello, pero tampoco sería la primera vez que alguien se ve impulsado por las circunstancias a asumir un papel inesperado y quizá poco grato. Dejemos tiempo al tiempo y a la esperanza...

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Sigamos con los políticos, a ver si podemos hacerlo en otro tono, aunque me temo que no. Publica hoy «El Periódico» una carta al director de Ernest Benach, President del Parlament de Catalunya -en lo más alto de la ola, pues, en estos precisos momentos- que voy a reproducir por su interés y por la mala costumbre que tienen algunos medios de hacer caducos los enlaces o de ponerlos bajo registro o bajo precio:

Hace unos días, una ciudadana de Badalona se alarmaba en esta sección por unas declaraciones mías a la radio, en las que yo había manifestado la necesidad de aprobar el nuevo Estatut esta semana. La crítica hacía referencia a las prisas en la aprobación, y al mismo tiempo expresaba que en lugar de centrarnos en estos temas en el Parlament teníamos que dedicarnos a resolver los muchos problemas cotidianos a que han de hacer frente las personas que viven en Catalunya. Aquella carta me llamó la atención porque refleja un aspecto en el que he insistido cada vez que he tenido oportunidad, y sus palabras me empujan a continuar insistiendo. El Estatut es un instrumento, una herramienta fundamental para, precisamente, dar respuesta a las demandas y necesidades de la ciudadanía, para actuar sobre los problemas del día a día. Para poner una imagen, que he utilizado repetidamente, las preocupaciones de la ciudadanía conforman una lata de respuestas, de políticas que debe desarrollar la Administración pública. El Estatut no está dentro de esta lata, sino que es un abrelatas. Y después de trabajar tantos meses en este abrelatas, cuando ya sabemos prácticamente cómo será, cuando el acuerdo ya depende sólo de algunos detalles --muy importantes, pero pocos-- y las opciones en discusión son ya bastante parecidas, no hay excusas para no lograr un texto votado favorablemente por más de 2/3 de nuestra Cámara legislativa. Un texto que aún deberá pasar algunos trámites y del cual dependen medidas que tienen que poner hilo a la aguja a los grandes retos del país, sobre los cuales ahora no podemos actuar. Y si no actuamos, se convierten en problemas. Por tanto, si lo dejamos para más adelante, como decía aquella carta, nos encontraremos cada vez con más conflictos sociales y económicos sobre la mesa de los políticos y sin poder utilizar los instrumentos que el nuevo texto nos tiene que aportar. Lamento que aquella ciudadana, como otros, tenga la impresión de que no trabajamos para resolver sus problemas, que estamos discutiendo algo que no les afecta. Insisto, lo lamento, porque se equivoca. Precisamente trabajamos para resolver sus problemas, para construir un nuevo marco de juego donde gobierne quien gobierne en Catalunya en los próximos años pueda tomar las decisiones que la ciudadanía reclama.

Ernest Benach
President del Parlament de Catalunya
Barcelona


Hay que aplaudir como hecho muy positivo, el que un político del fuste de don Ernest baje a la arena de las cartas al director para responder a las inquietudes de una ciudadana, en vez de convocar la consabida rueda de prensa y realizar las magnas declaraciones genéricas que todos nos sabemos ya de memoria; sobre todo porque las inquietudes de esta ciudadana reflejan -y quizá esta sea la razón del proceder de Benach- la preocupación, me atrevo a decir que masiva, de la ciudadanía de Cataluña. Tenemos graves problemas de cotidianidad (seguridad, vivienda, movilidad...), pero también tenemos problemas políticos y económicos de gran alcance (infraestructuras, sanidad, tecnologías de la información) que son los que verdaderamente nos preocupan, y no cuestiones nacionales que sólo quitan el sueño -hay que atreverse a decirlo claramente- a aquellos cuyo pesebre cabalga sobre el asunto, a unos cuantos jovencitos románticos y exaltados (que no serían, en su momento y caso, los primeros en acabar después en el PP) o a los tampoco demasiados que no se enteran de los rumbos que está tomando Europa. Por eso la mayoría de los ciudadanos vivimos a caballo entre el asco, la indignación y el miedo por el espectáculo que nos están dando los políticos, haciendo esgrima con unas cuestiones que ni nos van ni nos vienen y que, encima, conllevan un cierto peligro de suscitar divisiones en nuestra sociedad. Y, seamos claros, una vez conseguidos unos mínimos de autonomía administrativa, lo único que queremos los catalanes de a pie es dinero suficiente para nuestras necesidades y que nos dejen tranquilos con nuestro idioma. Nada más. Ni naciones, ni fronteras, ni banderas al viento, ni zarandajas.

La respuesta de Benach es de agradecer como [rara] cortesía a un ciudadano por parte de un alto cargo político, pero no convence. No convence porque a los ciudadanos nadie nos ha explicado, euro sobre euro, posibilidad sobre posibilidad, letra sobre letra, por qué el Estatut vigente hasta ahora no resolvía nuestros problemas y por qué el nuevo Estatut (si es que, al final, va a haberlo) sí que los va a resolver. Las latas y los abrelatas de Benach no sirven, en absoluto, para explicar todo esto.

Porque lo que sí tenemos claro los ciudadanos es que lo nuestro -en Cataluña y fuera de Cataluña- no es un problema de constituciones ni de estatutos de autonomía: es de los pájaros estos que, arrogándose nuestra representación sólo porque los ha puesto en una lista una maquinaria de partido, hacen lo que les da la gana al único servicio propio, de su permanencia en el machito cuanto más tiempo mejor y de los intereses de repartidores de tresporcientos.

Y que nos demuestren lo contrario...

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Silencioso, sin espectáculos rockeros, sin estadios de fútbol abarrotados, sin apenas salir en televisión, o sea, no como el otro, el nuevo Papa va trabajando. Aún no se ven cosas concretas, pero el otro día mantuvo una larga entrevista con Hans Küng, el disidente, y parece que éste salió moderadamente satisfecho. Cabe esperar que sus comentarios respondieran a la realidad y no a una benéfica diplomacia.

No es que me preocupe mucho el asunto -el problema es de la Iglesia y no mío- pero me gusta ver cómo el trabajo serio, constante, riguroso, sin alharacas, va dando sus frutos y éstos son positivos. Siempre sirve para ejemplificar una cosa u otra.

Como, por ejemplo, las endémicas malas instrucciones del juez Garzón que, ávido de cámara, detuvo a diestro y siniestro casi pretendiendo que lo del 11-S neoyorquino se coció íntegramente aquí y a cargo de nuestros moritos locales. Jueces más rigurosos y menos televisivos, han establecido ahora que algunos moritos locales se dedicaban a servir el desayuno a los terroristas de verdad, a los gordos, cuando pasaban por aquí, así que les han picado la cresta razonablemente y aquí paz y luego gloria.

Es la segunda parte de la Operación Nécora, en la que, con la benéfica complacencia del gobierno socialista de Felipe (¡cuánto habrían de arrepentirse después!) proporcionaron a Garzón una cantidad de medios como jamás osó soñar juez alguno, medios con los que montó su propio remedo de Apocalypse now y arrambló con toda la presunta narcotraficancia gallega. Digo presunta y digo bien porque, aterrizados los helicópteros y guardada la última cámara, Garzón ya perdió todo interés en el asunto, instruyó a patadas y luego acabaron todos en la calle o con penas nimias.

Por supuesto, Garzón acabó pasándose a la política. Indudablemente, era lo suyo.

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Este ha sido el primer jueves de otoño, pleno de sapos y culebras, ya lo siento, pero a ver si es para otra cosa. El próximo será octubrino y otoñal y nos traerá aromas de riquísimas setas, las suculencias previas al producto que pronto empezarán a aportar los que, a un par de semanas de que les levanten la barrera, ya están dando aceite a los cañones y llenando las cananas de cartuchos del 12.

¡Ay, el ácido úrico!

Por: Javier Cuchí | Los jueves, paella | Comentarios (1) | Referencias (0)

Comentarios

Para marear más el tema del „Estatut de Catalunya“ ahora va y salen con que no van a apoyar la petición del dominio .ct

Ya se intuye todo el juego sucio y maniobras ocultas que deben estar haciendo todos los políticos. Para escribir un culebrón o una novela de esas de conspiraciones. El ambiente pinta cargado, al menos tendremos con que entretenernos estos días en los telediarios y periódicos habituales. El 12 de Octubre próximo me parece que va a ser una risa ¡ya lo verás!
Un saludo.

Dani | 05-10-2005

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