
Me llamo Javier Cuchí y soy miembro de la Asociación de Internautas y de Hispalinux.
El conocimiento corre hoy serio peligro como derecho universal que existe desde el alba de la Humanidad. Me preocupan, y mucho, las crecientes maniobras de varios sectores financieros (bajo denominaciones sugerente y falsariamente industriales o artísticas) y de sus factótums políticos, que no pretenden otra cosa que la apropiación ilegítima y fraudulenta de ese conocimiento para convertirlo en un valor puramente especulativo, restringido y escaso, fuente de aún mayores desigualdades y exclusiones de personas, sociedades y pueblos, y causa de pobreza y de subdesarrollo
Un grito de alerta, un silbato que clama «¡Al ladrón!», una voz de protesta, un «no convencéis y está por ver si vencéis»

© Javier Cuchí
Barcelona, 2005-2006
Miércoles, 06 de julio de 2005
De la serie: «Avisos y noticias»
El Parlamento europeo ha rechazado la directiva sobre patentes. No ha rechazado las patentes de software dentro de la directiva sobre patentes: ha rechazado la directiva.
Tenemos motivos para estar contentos; de hecho, yo lo voy a celebrar. Pero mucho me temo que esto no se ha acabado. Hubiera acabado si se hubiera aprobado la directiva sobre patentes y se hubieran aprobado las 21 enmiendas promovidas por la FFII. Entonces sí que hubiéramos liquidado verdaderamente las patentes de software.
Me escama mucho y me huele a chamusquina ese brusco giro del PPE. Me huele a que las grandes empresas no han querido correr el riesgo de que un fallo de cálculo les llevara a la ruina de las 21 enmiendas. Han preferido cargarse el texto entero: las cifras (sólo dieciocho votos en contra y catorce abstenciones frente a seiscientos y pico votos favorables a hundir la directiva) cuando todos dábamos por muy probable que nos iban a meter las patentes o que, ganara quien ganara, el margen iba a ser muy estrecho, no me gusta nada.
La guerra va a continuar. Hoy podemos celebrarlo, pero mañana hay que volver a la trinchera y estar muy atentos: los traidores de la comisión nos van a intentar colar de nuevo las patentes en un orden del día destinado a regular el diámetro máximo de los poros de los preservativos. Ya lo han intentado y lo van a volver a intentar. El aviso de ayer de Almunia -reiterado hoy- era la señal para una retirada estratégica.
Estoy contento, sí. Pero algo en las paredes del estómago me dice que se me va a atragantar el cava.
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