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El Incordio

¿Quién soy yo?




Me llamo Javier Cuchí y soy miembro de la Asociación de Internautas y de Hispalinux.

El conocimiento corre hoy serio peligro como derecho universal que existe desde el alba de la Humanidad. Me preocupan, y mucho, las crecientes maniobras de varios sectores financieros (bajo denominaciones sugerente y falsariamente industriales o artísticas) y de sus factótums políticos, que no pretenden otra cosa que la apropiación ilegítima y fraudulenta de ese conocimiento para convertirlo en un valor puramente especulativo, restringido y escaso, fuente de aún mayores desigualdades y exclusiones de personas, sociedades y pueblos, y causa de pobreza y de subdesarrollo

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Martes, 05 de julio de 2005

¿Claro o Calvo?

De la serie: «Gramática parda»

Sujeto - Doña Carmen Calvo, ministra de Cultura (o eso dicen).

Verbo - Sus declaraciones en una entrevista que aparece hoy en «El Periódico» (ojo, que con el transcurso de no muchos días el enlace no funcionará) y en las que estamos en lo de siempre: «El gran problema de la piratería no es el top manta, sino la red por donde ya circula todo, libros, películas, música...» o su último invento, el sonsonete ese de que «...La cultura no puede ser gratis ni cara».

Predicado - Ya aburre. Ya aburre la ministra, ya aburre su entrega total e incondicional al pago de la deuda socialista con la beautiful farandulera y ya me aburre andar siempre a vueltas sobre lo mismo, pero es que si dejamos que se digan las cosas sin responderlas, parecería que, al callar, otorgamos, y entonces cederíamos paso al discurso único que es el paso previo necesario para la implantación del pensamiento único. Así que, hala, colegas (Asociación, Jorge, Carlos, David, Carlosues, Hispalinux y, afortunadamente, tantísimos y tantísimos más), a ponerse las pilas y a machacar incansablemente en lo de siempre para impedir que las mentiras de los apropiacionistas acaben convirtiéndose en verdades a base de repetirse.

Empecemos por lo último que, como producto propio de la ministra (o de cualquier pisacharcos de su gabinete) es más prestoso. Dice doña Carmen que la cultura no puede ser gratis ni cara. Ahora yo, auxiliado por centenares de compañeros, podría darle una conferencia de seis horas sobre distintos modelos posibles bajo los cuales la cultura sí puede ser gratis (sin perjuicio, ya se sobreentiende, de la remuneración del autor); pero para no andar teorizando, me voy a referir a un modelo que en España lleva más de cincuenta años funcionando: la televisión. Quizá la ministra no se haya enterado, pero el Gobierno al que pertenece tiene una; que pierde dinero por un tubo, es verdad, pero no por causa del modelo sino por causa de una gestión tradicionalmente desastrosa. En cambio, con ese mismo modelo, dos empresas privadas están haciendo su agosto. Ya, ya sé, ahora me hablará de televisión basura y volveríamos al debate de si es basura la televisión o es basura el cerebro del espectador que la consume, de forma que la televisión podría ser igualmente rentable y de calidad si todas las cadenas ofrecieran únicamente contenidos de calidad. Déjelo, es igual. ¿Quiere otro modelo? ¿Los periódicos gratuitos, por ejemplo? ¿La ingente cantidad de contenidos gratuitos que hay en Internet y que reportan buenos beneficios a sus titulares, como es el caso de varios periódicos digitales?

En lo demás, el argumento vergonzoso de siempre, que cada vez se disimula menos, cada vez hay menos insinuaciones y más palabras claras: bajar contenidos de la red es piratería pura y dura. Lo dice la ministra más claro que el agua: el gran problema de la piratería no es el top manta sino la red.

Bien, la verdad es que no deja de ser bueno que las cosas estén claras y que todo el mundo hable sin tapujos; bueno, en realidad, tapujos muchos, al menos los de un lado de la cuestión, que nos exponemos, como es notorio, a demandas por atentados al honor aunque sea de entidades (eso ya es lo último), siendo también notorio que de los jueces no podemos los ciudadanos fiarnos ni un pelo, según vamos viendo sentencias.

La ministra, con afirmaciones como esta, declara redondamente la guerra a los ciudadanos, a los que insulta groseramente y sin el menor recato calificándonos de piratas y a los que, ilegítimamente, niega un derecho hoy por hoy reconocido por la ley, como es el de la copia privada.

Pero el mayor insulto, el mayor desprecio al ciudadano es que la señora Calvo continúe ahí como ministra; ignoro -aunque tengo mis sospechas- qué turbios intereses obligan a Zapatero a mantenerla cuando es notorio que constituye un engorro para el propio Gobierno, torpedeando un día sí y otro también los esfuerzos de un Montilla que intenta -con poca habilidad y fortuna, es cierto- levantar una sociedad española de la información que está más muerta que viva, que tiene que bregar con los potentes y exigentes intereses de las poderosas empresas TIC -especialmente de las telecos- y que, por si fuera poco, tiene que lidiar también con el submarino que el apropiacionismo cultural ha infiltrado en el Consejo de Ministros para echar arena en los cojinetes de un desarrollo tecnológico que no le interesa en absoluto.

El desarrollo tecnológico llegará igualmente, eso está claro; lo que sucede es que el precio que tendremos que pagar por él será infinita e irracionalmente más caro de lo que costaría en condiciones normales.

Condiciones normales que sólo pasan por apartar del camino lo antes posible a toda esa gente ávida de dinero que, en sus putrefactos, caducos e injustos intereses, nos está devolviendo otra vez, si seguimos así, al atraso secular que llevó a este país a la miseria, al páramo y, en definitiva a África.

Y basta ver el libro de Historia, basta darse cuenta de qué pasa en este país cuando impera la miseria y el olor a pies, para que se le hiele a uno la sangre en las venas.

Por: Javier Cuchí | Gramática parda | Comentarios (3) | Referencias (0)

Comentarios

Nos tildan de piratas, pero ¿quiénes son los piratas en realidad? Tengo un comentario en mi blog que creo apoya tu texto.

http://dago.bitacoras.com

Dago | 05-07-2005

Caro figlio e cibersufridor:

Eres (y no se trata de un halago) de mi quinta. Y, al igual que yo, recordarás cierta serie televisiva (perpetrada por Mercero y encargada por Fraga Iribarne, cuando aún los Fragas eran Iribarnes, en lugar de autonómicos y centristas) llamada "Crónicas de un Pueblo". En ella, los actores daban vida a lo que, entonces, se llamaban "las fuerzas vivas" del lugar: el alcalde, el cura, el maestro, el boticario y el comandante de puesto de la Guardia Civil.

Casi cuarenta años más tarde, las "fuerzas vivas" siguen aún muy vivas; sustituye al alcalde por cualquier político, al maestro por cualquier mandarín de la intelectualidad -preferiblemente con columna en "El País de las tentaciones"- y al boticario por el médico del Seguro, y verás que los ídolos no han cambiado. Son vacas sagradas, intocables e inmunes a la crítica y al desacuerdo; más aún cuando son los que firman la nómina del guardia de la porra. Pero no han cambiado en nada.

Durante el tardofranquismo, cualquier comentario sobre Matesa, Redondela o Sofico te convertía en un rojomasón de mucho cuidado. Y te garantizaba, como cortesía del régimen y completamente gratis, una somanta de hostias propinada por la Gristapo. Treinta años después, como en Dumas, los mosqueteros siguen cabalgando. Y cualquier comentario sobre Filesa, Gescartera, el Carmel, o contra los "haymotivos" de la $GAE (Roma no paga a traidores, pero sí recompensa a los suyos, con mi dinero, por cierto), te siguen convirtiendo en un rojomasón que busca desestabilizar la convivencia y el buen rollito. Eso sí, la somanta de hostias la han cambiado por una multa de las que levantan polvo debajo del agua. Vamos progresando.

¿Que el objetivo último de la Reina del Dixie es Internet? Por supuesto. ¿Qué esperabas, pajarillo?

Internet representa el conocimiento al alcance de todos, la libertad de expresión, las opiniones -erróneas o no, estúpidas o no, detestables o no- sin mordaza. Y eso, a cualquier grupo de poder le sienta como una patada en los destos. Mira la situación de los internautas bajo cualquier régimen totalitario. Y en Occidente (me resisto a emplear la expresión de "el mundo libre", por motivos obvios) no es así porque no les dejan; pero que no les dejen, no significa que no les gustaría.

Monsignore | 05-07-2005

"Si repites una mentira de modo apropiado durante mil veces, se convierte en verdad"

No recuerdo el autor de ésta máxima, pero es lo que hay.

En esas está nuestra ministra, en convertir en verdad las mentiras de sus amiguetes (esos que se hacen fotos en moncloa con ellos, para ganarles votos...). Porque aquí para el gobierno no hay ciudadanos, hay consumidores, contribuyentes y votantes.

Así nos luce el pelo...

Versvs | 07-07-2005

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