
Me llamo Javier Cuchí y soy miembro de la Asociación de Internautas y de Hispalinux.
El conocimiento corre hoy serio peligro como derecho universal que existe desde el alba de la Humanidad. Me preocupan, y mucho, las crecientes maniobras de varios sectores financieros (bajo denominaciones sugerente y falsariamente industriales o artísticas) y de sus factótums políticos, que no pretenden otra cosa que la apropiación ilegítima y fraudulenta de ese conocimiento para convertirlo en un valor puramente especulativo, restringido y escaso, fuente de aún mayores desigualdades y exclusiones de personas, sociedades y pueblos, y causa de pobreza y de subdesarrollo
Un grito de alerta, un silbato que clama «¡Al ladrón!», una voz de protesta, un «no convencéis y está por ver si vencéis»

© Javier Cuchí
Barcelona, 2005-2006
Jueves, 16 de junio de 2005
De la serie: «Los jueves, paella»
Bueno, pues la pachangada de anteayer de las entidades de gestión de derechos económicos de autor ha servido -y poco más- para animar el cotarro en el ambiente digital. Más escepticismo que cabreo (hasta la capacidad de cabrear parece que va perdiendo don Teddy) y un calentamiento notable de la opción de boicotear el producto discográfico y cinematográfico español. Que vayan haciendo el indio. Hace dos años, cuando nos metieron el canon con un embudo, los subversivos anticanon éramos cuatro y el cabo, y mira ahora. Esto del boicot empezó con una idea, como una llamita en medio de la noche, y poco a poco, muy poco a poco pero sin pausa, avanza, va calando. Que sigan ya saben quiénes haciendo el burro y los problemas que tienen ahora les van a parecer bendiciones celestiales, según cómo evolucionen las cosas.
De todos modos, la comparecencia de Pixie & Dixie en la Comisión de Cultura del Senado ha sido ilustrativa. La señora esa que es ministra de la cosa, ha jurado por sus muertos que no va a haber canon para los ADSL ni para los discos duros, reafirmando así lo que prometió Montilla (aunque la directiva de la UE sobre la materia ya prevé esa exención, con lo que tanta promesa es un poco... redundante, digamos); o digamos que, más a gusto o menos a gusto, tampoco tenían otra opción. Parece que, además, el tono ha sido más conciliador que otras veces y la tal ministra ha ido en plan de vale, bien, lo que ocurre es que cada cual ha de ceder un poco... ya no va tan sobrada. Un senador del PP ha incidido en el resultado de la votación anticanon del pleno y ha remarcado que este canon encima no revierte a las arcas del Estado; presume el senador -no me atrevo a darle o quitarle razón en la presunción- que los ciudadanos pagaríamos más a gusto si el dinero engrosara el Presupuesto en vez de los bolsillos de la corte de don Teddy. Cosa en la que, sorprendentemente, se ha mostrado de acuerdo un izquierdoso senador de la Entesa.
No me extraña ese manifiesto a la desesperada. Las cosas no pintan nada bien a los depredadores de la cultura.
Por: Javier Cuchí | Gramática parda | Comentarios (2) | Referencias (0)
lamastelle | 16-06-2005
Caro figlio e cibercompagnoni:
Respecto a las promesas, tanto las de Doña Dixie ("I wish SHE was in the land o'cotton..."), como las de Montilla, como las de los candidatos a las elecciones gallegas, recuerda que hay un método infalible para averiguar cuándo miente un político: Cuando sus labios se mueven. Pero, caro figlio, no vale entonar el "pobre de mí", cuando somos nosotros quienes los hemos sentado en los sillones que ahora indignamente ocupan, en lugar de sentarlos en donde deberían: en la bancada inferior de un trirreme, con el cómitre, corbacho en alto, atento a satisfacer sus necesidades.
Y, respecto al compromiso ciudadano del episcopado, tengo que decirte que eres un ingrato. Poca cosa anima más una manifestación que el que vaya precedida por clero bajo palio. Imagínate la misma manifestación trufada de mullahs enturbantaos, con los almuecines subidos a las farolas para llamar a los fieles a la oración. O alegremente salpicada por las túnicas azafranadas de los lamas tibetanos. O salpimentada por las simpáticas piruetas de los derviches giratorios, espumeantes los belfos, extraviados los ojos, y sudorosos los flancos que jamás jabón conocieron.
Casi que no...
Reconoce, al menos, que la Santa madre Iglesia tiene estilo. Y es que, como muy bien decía Cela, "mi ilusión es llegar a ser Arzobispo de Manila, e ir en procesión por las calles de la capital precedido por cuarenta clérigos capones cantando alabanzas de Su Eminencia"...
Bacci abondanti, y recapacita. Aún no es tarde para salvarte.
Monsignore | 17-06-2005