Laburo España: 250.000 ofertas de empleo

El Incordio

¿Quién soy yo?




Me llamo Javier Cuchí y soy miembro de la Asociación de Internautas y de Hispalinux.

El conocimiento corre hoy serio peligro como derecho universal que existe desde el alba de la Humanidad. Me preocupan, y mucho, las crecientes maniobras de varios sectores financieros (bajo denominaciones sugerente y falsariamente industriales o artísticas) y de sus factótums políticos, que no pretenden otra cosa que la apropiación ilegítima y fraudulenta de ese conocimiento para convertirlo en un valor puramente especulativo, restringido y escaso, fuente de aún mayores desigualdades y exclusiones de personas, sociedades y pueblos, y causa de pobreza y de subdesarrollo

.

¿Qué es «El Incordio»?


Un grito de alerta, un silbato que clama «¡Al ladrón!», una voz de protesta, un «no convencéis y está por ver si vencéis»

Búsqueda

La tira Ecol


Sindicación

Añadir a Feedness
RDF XML ATOM




















No a la traza privada sin control judicial

Ven a Devolución y recupera el conocimiento





Get Firefox!

Get Thunderbird!

Siempre mejor con OpenOffice. Para no equivocarte

Mis fotografías



Derechos del autor,
derechos para todos


Licencia de Creative Commons

Esta obra está protegida por una
licencia de Creative Commons

© Javier Cuchí
Barcelona, 2005-2006

Visitas


Estadisticas y contadores web gratis

Desde 21 de enero de 2005


Internet MarketingForos gratisTacañoPracticasGuia

Desde 21 de enero de 2006

El tiempo en casa



Créditos


Diseñado por Studio.st
Online gracias a Bitacoras.com


 Bitacoras.com

directorio blogs

Lunes, 30 de mayo de 2005

Internautas, pederastas... y algunas plastas

De la serie: «En profundidad»

Bueno, pues como siempre... Alguien hace alguna trapazada utilizando la red como medio y se la carga toda la red como si esto fuera el patio de Monipodio. Por un lado, los embustes y la manipulación de la $GAE y otras entidades de gestión de derechos económicos de autor, según los cuales la red es un nido de piratería y de robo; por otro lado, los embustes y la manipulación de quienes aprovechan el menor hecho luctuoso para rasgarse las vestiduras con la red, so pretexto de pederastias, estafas y demás; añádanse a todo ello los alarmismos -casi siempre sin fundamento- de estudios realizados sin ningún rigor (y las más de las veces citados sin referencia alguna) que hablan de que la red engancha como si fuera una adicción, o lleva a comportamientos criminales, o es portadora de enfermedades horrendas (lo único que aún no hemos oído decir, pero todo se andará, es que la red engorda)... Una especie de campo de Agramante por el que campan todas las lacras, vicios, perversiones, crímenes y abominaciones humanas, esto es lo que le ha de parecer la red al ciudadano incauto sometido al bombardeo mediático de los ignorantes, de los malintencionados, de plumíferos de baja estofa sin la menor profesionalidad y, muchas veces, de simples corrientes y molientes burros de esos que, nadie sabe por qué suerte de ignoto mérito, tienen acceso periódico a los medios de comunicación.

Hace poco más de un año, publiqué en la página de la Asociación de Internautas un artículo durísimo contra ANESVAD, entidad a la que Daniel Rodríguez pone las peras al cuarto en su dominical artículo de ayer en Libertad Digital, a cuenta de una burrada numérica, de una exageración de estas a las que es tan proclive esa ONG cuyos -presuntos- análisis entran de lleno en el analfabetismo aritmético, como ya en su momento puso de relieve la página «Malaprensa». Me comentó Víctor Domingo, presidente de la AI, que a los de ANESVAD les había escocido mi artículo, alegando que habíamos (el plural va por los internautas en general) malinterpretado la página en que nos ponía a todos a parir implicándonos en un ficticio concurso con diversos tipos de gentuza como participantes; y como es de ver en mi artículo precitado, no era la primera vez que hacían un montaje a costa nuestra, criminalizándonos. Diga el lector -véase lo de «Malaprensa» antes enlazado- quién es aquí el que interpreta bien o mal.

Otro día, el comandante Juan Salom, Jefe del Departamento de Delitos Telemáticos de la Guardia Civil, se nos descuelga diciendo algo parecido a que el exceso en el uso de Internet lleva a la pederastia y no lo cesaron ni nada; no puedo llegar a entender cómo un señor que sostiene -y cabe suponer que se cree- estas cosas puede estar al mando de una unidad supertécnica, integrada por guardias con un altísimo grado de preparación que, desde hace muchos años, nos da muchas y grandes satisfacciones, transmitiendo a los españoles la sensación de que al menos dos o tres pesetas del Presupuesto se gastan como debe ser; cosa que no parece ser gracias al comandante Salom, precisamente.

Y para acabar de redondear la cuestión, en una nueva ocasión, el ínclito don Enrique Múgica, defensor de no se sabe muy bien quién o qué, también la toma con nosotros a cuenta del tema este de la pederastia y pretende que las comunicaciones a través de Internet puedan ser interceptadas sin intervención del poder judicial, hala, así, a saco... ¡Toma Constitución! Naturalmente, le dediqué el cariñoso artículo de rigor.

Uno, claro, va tomando sus represalias a nivel personal. Evidentemente, ni un céntimo mío va para ANESVAD (mi lista de candidatos serios a colaborar en una deducción del 15% en mi declaración IRPF es larga) y a todos mis amigos y familiares les explico sobre ANESVAD no lo que cabe suponerse sino lo mismo que he citado y enlazado aquí. Después de todo, no fronterizos o del mundo, hay médicos por un tubo que se dedican -con importantes resultados, por cierto, y no como otros- a desarrollar una labor humanitaria eficaz y meritoria, sin que por ello se vean en la necesidad de poner como chupa de dómine a la mayoría de los ciudadanos normales y corrientes que utilizamos la red para el trabajo, para el estudio, para la cultura, para la educación, para la ciencia o para el ocio más legítimo.

Con respecto a don Enrique Múgica... Bueno, sobre este caballero, me limito a ir enseñando su carta de respuesta a una reclamación mía en la que, en pocas palabras, viene a decirme que el organismo afectado por mi reclamación no responde a mi justa reivindicación porque no le da la gana (al organismo) y que, en consecuencia, aquí terminan sus gestiones (las de don Enrique). Colosal, oye. Un día colgaré o enlazaré aquí la carta en cuestión, porque es una verdadera perla.

El que se libra es don Juan, comandante Salom, porque le tengo demasiado respeto a la Guardia Civil como para pringarla haciendo gracias sobre ese personaje. Algún día quizá haya un director general que sepa lo que se pesca y envíe al comandante a las Chafarinas a fin de averiguar si las focas monje pudieran constituir un peligroso foco de pederastia.

Decía aquí mismo hace muy pocos días que la red tiene también sus inconvenientes, inconvenientes derivados de su propia naturaleza, de su propia estructura, de su propia morfología. Algunos delincuentes aprovechan las facilidades de la red para divulgar con mayor facilidad (que no impunidad, como hemos visto la semana pasada) su tráfico ilegal y, en ocasiones, especialmente inmundo. Bien, hay que ponerse a estudiar cómo combatir eso, pero cómo combatirlo de una manera coherente: si los narcotraficantes utilizan las carreteras para transportar su mercancía, hay que tomar medidas, pero éstas no pasan ni por destruir la carretera ni por meter en la cárcel a todos los automovilistas; ni por llamarles criminales delante mismo de sus hijos (mis hijas, muy incompetentes e ignorantes señores de ANESVAD, entran en Internet y leen lo que ustedes dicen de su padre).

Que don Teddy y su tropa nos traten de piratas, de ladrones y de todo lo que se les ocurra, bueno, hasta me hace cierta gracia porque, además, a estas alturas la mayoría de la población está al cabo de la calle sobre lo que pasa y decir ciertas cosas llega ya a ser hasta contraproducente (de ahí que utilice a la ACAM para hacerle de portapartes). Pero el tema de la pederastia ya es más serio: la violación de menores es un delito asqueroso para el que todos los años de prisión posibles parecen pocos. No me da la gana de que tres iluminados, cuatro incompetentes y seis ignorantes nos asocien con esa mierda.

Y aviso a los navegantes: la campaña anti-canon no empezó en septiembre de 2003; empezó mucho antes, cuando en diversos medios de la red ya nos la veíamos venir. Nadie nos hizo caso, pensaron que los internautas éramos cuatro pelagatos. Y miren ahora la que todos, no tal asociación ni tal otra, todos, hemos armado; y lo que te rondaré, morena.

Quizá algunas ONG de mercadillo de saldos piensen que somos unos pelagatos. Es posible. Pero pelagatos o no, lo que les aseguro -y ustedes mismos pueden ir comprobándolo- es que no somos cuatro. ¿Nos quieren tener enfrente? Adelante, no se corten, acúsennos de todas las villanías. Pero luego no se quejen de que los pendejos electrónicos estemos construyendo la nueva democracia digital.

Jamás lo reconocerá, pero don Teddy sabe que si hace tres años hubiera sido un dirigente inteligente y previsor, en vez de ser un individuo prepotente y soberbio que se creía invulnerable, quizá hoy las cosas nos hubieran ido a todos de otra manera. De otra manera y, seguramente, mejor.

Ustedes, los de esas ONG, tienen la palabra. A ver cómo la usan.

Por: Javier Cuchí | Correo ordinario | Comentarios (0) | Referencias (1)

Comentarios

Comentar


Recordar datos

Referencia

URL para referencias o trackbacks

La seguridad es para todos | 2005-06-11 18:13:39
[...] el ínclito comandante Juan Salom terror de pederastas habitantes en el centro de la Tierra o en la imaginación calenturienta de los que dirigen ANESVAD con tan reconocida competencia. No, don José Manuel no se pasa tanto, desde luego. T [...]