
Me llamo Javier Cuchí y soy miembro de la Asociación de Internautas y de Hispalinux.
El conocimiento corre hoy serio peligro como derecho universal que existe desde el alba de la Humanidad. Me preocupan, y mucho, las crecientes maniobras de varios sectores financieros (bajo denominaciones sugerente y falsariamente industriales o artísticas) y de sus factótums políticos, que no pretenden otra cosa que la apropiación ilegítima y fraudulenta de ese conocimiento para convertirlo en un valor puramente especulativo, restringido y escaso, fuente de aún mayores desigualdades y exclusiones de personas, sociedades y pueblos, y causa de pobreza y de subdesarrollo
Un grito de alerta, un silbato que clama «¡Al ladrón!», una voz de protesta, un «no convencéis y está por ver si vencéis»

© Javier Cuchí
Barcelona, 2005-2006
Jueves, 17 de marzo de 2005
De la serie: «Gramática parda»
Sujeto - El Defensor del Pueblo, don Enrique Múgica Herzog
Verbo - El titular de la institución ha pedido al gobierno que adopte una serie de medidas para limitar en anonimato en la red, incluyendo los chat, y la identificación material de quienes accedan a lugares tales como los cibercafés
Predicado - En este país de personajes berroqueños, hay alguno que serviría como botón de muestra. Ahí tenemos, sin ir más lejos, a don Enrique Múgica Herzog, actual titular de la institución más inútil (más aún que la CMT) de las del actual régimen constitucional: el Defensor del Pueblo. Yo siempre he dicho que si tengo un sistema judicial avanzado, ordenado y operativo, y unos sabios y expertos jueces, para qué demonios querré otro defensor que no sea mi abogado (nombrado, precisamente, por mí y no por el Gobierno, como sucede con el Defensor del Pueblo). Lo malo es que tenemos un sistema judicial ineficiente, con lo que los ciudadanos estamos completamente inermes. Precisamente por eso, entre un sistema judicial que no funciona y que no es en absoluto fiable, unos políticos que nos traicionan sistemáticamente y un tinglado empresarial que mira a los ciudadanos como la hiena a las gacelas, el sueldo de don Enrique -y no es nada personal- es de los más tristes que se pagan a cargo del esquilmado bolsillo del honrado y laborioso miembro del populacho.
Don Enrique, por lo demás, tiene una biografía política un tanto, digamos... rara. Era ministro de Defensa en la sombra cuando el PSOE estaba en la oposición a finales de los 70 y principios de los 80, cargo en el que no llegó a adquirir realidad administrativa en 1982, con la victoria electoral del PSOE, se dice que a causa de una cena poco explicada con el entonces general Alfonso Armada, un tiempo no excesivamente largo antes del 23-F. Con el paso de unos cuantos años, logró ser (fugaz) ministro de Justicia y, tras el fin del felipismo, el PP lo nombró eso que es ahora.
Don Enrique la ha tomado ahora con la red; y la ha tomado, vaya, hombre, a cuenta de la pornografía infantil. Parece esto una manía. Pretende... espera que vea lo que pretende... ¡ah, sí! pretende que los ISP guarden durante un año, como mínimo, los datos de conexión y tráfico de los internautas (ya estamos otra vez) y que la policía los pueda recabar (¡ay, madre!) en funciones de carácter preventivo, sin necesidad de que sea como policía judicial (jo, con este defensor del pueblo para qué querremos a un Fidel Castro o a un Pinochet...); sigue pretendiendo (atención, que esta es buena) que los ISP y los webmasters se vean obligados a identificar a quienes accedan a sistemas de conversación multi-usuario (vulgo chat) y que tengan la obligación de controlar los contenidos. Y, claro, ya puestos a pretender, pretende que el ministro Montilla esparza esta buena nueva por Europa entera para que nuestros socios tomen nota y procedan en consecuencia. No sé si será posible, porque igual ellos tienen defensores del pueblo que sí son operativos y que, en tal caso, iban a impedir toda esta caterva de despropósitos.
Lo fácil, lo que viste, lo que farda, es cascarle a la red; la red llena los telediarios realizados por redactores ignorantes. La red tiene la culpa de todo: de la pornografía infantil, de la caída de las ventas discográficas, de que unos cuantos gilipollas japoneses se suiciden en amor y compaña y yo creo que, a la larga, la red será la culpable del asesinato de Carrero Blanco.
Para los que no saben lo que se pescan, para los que no saben hacer su trabajo, para aquellos a quienes el interés de los ciudadanos y el progreso del país importa un rábano, la red (de la que no tienen ni puta idea) es la culpable de todo. Será inútil decirle al señor Múgica que para que haya pornografía infantil es preciso que haya un niño (de carne y hueso) y -como minimo- un hijo de la gran puta (también de carne y hueso) que lo fotografíe en un lugar de tres dimensiones (real, palpable y ubicable en un mapa) y que ahí es donde hay que parar el negocio porque después, a toro pasado, el mal ya está hecho. La red es un elemento ágil como canal de distribución y eso es algo que no tiene remedio aunque el señor Múgica haga siete saltos mortales cada día antes de desayunar. Pero no está exenta de peligros para los pederastas, porque somos legión los internautas que estamos a la que salta y que inundamos los servidores de la Policía y de la Guardia Civil con avisos sobre URL sospechosas. En vez de hacer tonterías, propugne usted que se nos coordine de una manera eficiente para que todos los ciudadanos vigilemos la red sin poner en peligro las libertades; denos una infraestructura y déjenos hacer: nunca lo haremos tan mal como usted; propugne usted que la escuela apoye la tarea de vigilancia de los padres previniendo eficaz y metódicamente a los muchachos de los peligros de encontrarse con un pederasta en un chat y de lo que hay que hacer y no hacer ante la sospecha de tal caso (claro que, previamente habrá de formar a los profesores en las cosas de la red, labor por la que un ignoto Ministerio de Educación no parece estar).
La red es demasiado ancha y demasiado abierta como para que funcionen las necedades; lo que no se pueda hacer en un servidor de aquí, se podrá hacer en un servidor de Mongolia. Pueden llenar de tonterías el código penal, pueden escribir burradas infinitas en la LSSI, pueden obligar a los ISP y a los administradores web de aquí, pueden amenazar con la cárcel, con la Inquisición, con las penas del infierno... es como darle al agua con un palo.
Con estos defensores del pueblo así tenemos el culín los padres de menores.
Por: Javier Cuchí | Gramática parda | Comentarios (0) | Referencias (3)
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¡Qué tarde la de aquel día! | 2005-05-22 00:27:17
[...] nulo respeto por los derechos de ese pueblo al que [dice que] defiende, pretende controlar paso por paso durante una demencial cantidad de tiempo nuestra navegación y ponerla a disposición de la autoridad gubernativa sin intervención judici [...]
Internautas, pederastas... y plastas | 2005-05-30 16:45:13
[...] el cariñoso artículo de rigor.
Uno, claro, va tomando sus represalias a nivel personal. Evidentemente, ni un céntimo mío va para ANESVAD (mi lista de candidatos serios a colaborar en una deducción del 15% en mi declaración IRPF es larga) [...]
Internautas, pederastas... y algunas plastas | 2005-05-30 16:45:25
[...] el cariñoso artículo de rigor.
Uno, claro, va tomando sus represalias a nivel personal. Evidentemente, ni un céntimo mío va para ANESVAD (mi lista de candidatos serios a colaborar en una deducción del 15% en mi declaración IRPF es larga) [...]