
Me llamo Javier Cuchí y soy miembro de la Asociación de Internautas y de Hispalinux.
El conocimiento corre hoy serio peligro como derecho universal que existe desde el alba de la Humanidad. Me preocupan, y mucho, las crecientes maniobras de varios sectores financieros (bajo denominaciones sugerente y falsariamente industriales o artísticas) y de sus factótums políticos, que no pretenden otra cosa que la apropiación ilegítima y fraudulenta de ese conocimiento para convertirlo en un valor puramente especulativo, restringido y escaso, fuente de aún mayores desigualdades y exclusiones de personas, sociedades y pueblos, y causa de pobreza y de subdesarrollo
Un grito de alerta, un silbato que clama «¡Al ladrón!», una voz de protesta, un «no convencéis y está por ver si vencéis»

© Javier Cuchí
Barcelona, 2005-2006
Miércoles, 16 de marzo de 2005
De la serie: «En profundidad»
Unos elementos pintorescos pertenecientes a una asociación denominada ACAM, capitaneada por un tal Teo Cardalda, cuya principal función, según parece, es hacerle el trabajo sucio (bueno, digamos el más sucio) a la $GAE, ha remitido al ministro Montilla una carta alucinante (¿se han fumado algo?) en apoyo a la reforma de la LSSI entendida en el único y siniestro sentido que circula por la red desde hace unas semanas. O quizá haya sido la proposición de ley que ha presentado el PP en el Senado lo que ha desquiciado -más de lo que ya estaban- a estos pájaros.
Ayer leía por ahí cosas alucinantes al respecto. Otro elemento, que no sé si es de ACAM pero sí que es de la $GAE (una especie de presidente, jefe, preboste o llámale como quieras, de lo que ellos denominan gobierno corporativo), que dice ser y llamarse Pedro Farré, decía que no sé cuánta gente -todo un sector, supongo que el de la $GAE- se iba a levantar en armas (sic). Jolín, el 18 de julio recidivo y a cargo de la $GAE; y la Guardia Civil controlando el tráfico como si tal cosa... Bueno, don Pedro, ya será menos sector (a todo estirar, los de los cinco votos) y ya serán menos armas, a menos que hagan cantar a María Jiménez, pero si a Bush le da por considerar a eso un arma de destrucción masiva, ya tenemos a los marines encima. Será usted responsable ante Dios y ante la Historia, que lo sepa...
Estamos en un momento peligroso. Nos amenaza una reforma de la Ley de Propiedad Intelectual y de la Ley de Servicios de la Sociedad de la Información (LSSI) propiciada desde ese sector cada día más demenciado; si al menos fuera la demencia senil, viviríamos en la esperanza de una próxima defunción, pero aunque el sector (ese que se va a alzar en armas) padece, efectivamente, una enfermedad terminal, la cosa se prevé a medio plazo, no inmediatamente. Mientras tanto, mientras llega tan esperado óbito, nos pueden hacer polvo la red. De nuestra parte tenemos esa proposición del PP (cuyo valor, a lo sumo, muy a lo sumo, sería el de un fuerte trompetazo que -¡ojalá!- el PSOE quizá se tomara en serio) y los intereses de las telecos, poco confiables porque, tratándose de dineros que pueden repercutir sin más al bolsillo ciudadano, es fácil llegar a un pacto con la $GAE y sus adláteres.
Yo diría que no contamos más que con nosotros mismos. Nosotros podemos evitarlo... si queremos. Y también podemos dejar que nos sienten la mano impunemente sin más reacción que gritar como adolescentes histéricos. El curso de la historia y el transcurso de los acontecimientos en estos últimos años nos han llevado a un retroceso brutal en nuestras conquistas como trabajadores; y nuestros derechos ciudadanos están cada día más próximos al franquismo, con el que cada vez hay menos diferencias, entre las cuales está la de que podemos votar -a quien ellos previamente designan- y la de que los polis, cuando no están en función de antidisturbios, son más educados, pero poco más.
Sin embargo, toda esa fuerza, toda esa enorme cantidad de poder que hemos perdido como trabajadores y como ciudadanos la hemos ganado centuplicada como paganos, como consumidores. Decimos con mucha frecuencia (a beneficio de inventario, según parece) que los usurpadores del conocimiento están matando a su propia gallina de los huevos de oro, que están criminalizando a sus propios clientes, pero ellos no se enteran, creen poder esquilmarnos por la doble via, cuando compramos sus productos y cuando pagamos a la trágala, consumamos o no, sus cánones denigrantes.
Muy bien: pues que lo comprendan en carne propia. Urge el boicot. Pero urge tomárselo en serio. Y nada de tal día no compramos discos, no: hemos de seguir una actitud constante, que les modifique las cifras, que se las haga caer de verdad, que les haga cagarse de miedo, que les haga ver de verdad las orejas al lobo. Debemos boicotear al mundo musical y audiovisual español. Hay otras alternativas de ocio. Pasamos de música española (discos en las estanterías, salas de concierto vacías), pasamos de cine español y ¡atención! cambiamos de canal cuando ofrezcan cualquiera de esos productos por televisión; incluso se paran en seco las descargas de producto español en el P2P. Se consume solamente producto extranjero en todos los ámbitos. Da igual que éste, a través de sus vías de compensación, también les reporte beneficios. No importa. No se trata de matar a la creación española (a menos que ésta se empeñe en ello a toda costa) se trata de mostrarles nuestro poder, así, a saco, sin justificaciones, sin explicaciones y sin hostias: de ahora en adelante, las cosas van a ser así porque nos sale de los cojones a los que pagamos. Y al autor «cinco votos» que no le guste, ya sabe el camino a la ETT o a la jubilación en Miami con lo que ha levantado hasta hoy.
No hace falta coordinación, no hacen falta proclamas, no hacen falta octavillas, no hace falta nada más que corra la voz a través de nuestros medios habituales y hacerlo, todos y cada uno, en su cotidianidad, en su día a día; y no hace falta dar cifras de seguimiento del boicot ni responder a las cifras que den ellos (las cifras, las de verdad, ya se les iban a caer encima, ya).
Pero si no lo hacemos, si nos quedamos tan tranquilos pensando que ya lo harán otros, que esto no va con nosotros, que esto es una simple gilipollez más... pues bueno, nada, cada cual es muy libre. Sacamos la cartera y les vamos repartiendo alegremente el dinero a los de siempre. La casa es potente ¿no? Pero ¡ojo! Hoy, es una cuestión de principios para unos cuantos, de dinero para todos, pero dinero a fin de cuentas, más... ¿qué será mañana? Si les permitimos que hagan lo que quieran en y con la red y que, encima, les salga gratis... ¿hasta dónde van a llegar? ¿A partir de qué momento ya no podremos enderezar la cuestión simplemente usando nuestra fuerza como consumidores?
Debemos hacerlo y podemos hacerlo; y podemos hacerlo fácilmente, sin sufrir ni una gota, sin sacrificarnos para nada, sin alterar prácticamente nada nuestra vida normal. Podemos seguir divirtiéndonos, podemos seguir en nuestro trabajo o en nuestros estudios, podemos seguir yendo al bar con la novia -pero avisando al pincha que nada de españolear o que le vendan las copas a don Teddy, podemos seguir yendo al cine (pasando, claro, de películas españolas, cosa que no iba a ser un gran sacrificio)... todo normalmente, como hasta ahora. Tenemos la ventaja de que el ejercicio de nuestro inmenso poder es fácil, gratuito, nada sacrificado y hasta ventajoso (sobre todo en el caso del cine).
Si lo hacemos hemos ganado. Y hemos ganado mucho. No sólo habríamos metido en cintura a toda esa banda, sino que los políticos se apuntarían muy escrupulosamente el mensaje: lo que sirve con unos puede servir perfectamente con otros.
No te preocupes de si es posible, de si es factible, de si lo vamos a hacer muchos o pocos. No te preocupes por que si justos o por que si pecadores: es una demostración de poder en bruto, caiga quien caiga. Simplemente hazlo.
Y PÁSALO
Por: Javier Cuchí | Correo ordinario | Comentarios (7) | Referencias (2)
ismael | 16-03-2005
ismael | 16-03-2005
ismael | 16-03-2005
Es curioso, no tengo que cambiar ni un ápice para cumplir con tu propuesta. Es lo que llevo haciendo años, pero sin que otro motivo que el desinterés por el panorama cinematográfico y musical patrio.
enhiro | 17-03-2005
La idea es buena supongo que ya la hemos tenido unos cuantos
los mismos de siempre que nos escuchan los amiguetes, algun vecino y la abuela.
Llamar a las armas esta bien, concienciar esta bien, hablar y opinar esta bien; actuar, en este pais, es cansado, siempre sera (ha sido) mas comodo que lo hagan otros por nosotros y lo hacen, en este caso, en el canon, en politica, en lo que haga falta.
El politico (como ente abstracto) sabe de sobra con que pueblo ha de tratar
querido pueblo de ovejas (yo mismo incluido): beee
Nos merecemos lo que tenemos, sin duda
jmcb | 28-03-2005
Caro figlio, cuentas con todo mi apoyo.
Los americanos, que tienen muchas cosas, pero sobre todo poseen un sentido práctico envidiable, hace años que comprendieron la verdad de la expresión "Con mi dinero, no". Hagan ustedes lo que quieran, yo me limitaré a no comprar sus productos; y veremos quién puede más.
Hace años que no consumo producto "cultural" español, tanto por su falta de calidad como por sentido homenaje a don Teddy. Y, por cierto, y como profesional de la religión, creo llegado el momento de destronar a Santa Tecla como patrona de la informática hispana, y canonizar a Salomé como patrona de los internautas. Al fin y al cabo, ella fue la que consiguió que le sirvieran en una bandeja la cabeza del Bautista... ;-D
Monsignore | 30-03-2005
Mario Pipi | 02-04-2005
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Fue sólo un susto: el viejo rockero sigue bien vivo | 2005-03-30 23:35:36
[...] señalaría el camino para otras huelgas mucho más dolorosas para los propios músicos.
Sobre el precio de los discos... ¿qué quieres? Te doy la razón. Es verdad que son caros; es verdad que alguien (no sé quién, pero alguien) se lleva el g [...]
Más cánones | 2005-04-04 16:59:31
[...] ni siquiera nos tenemos a nosotros mismos. A base de años de traición sindical y de retroceso en derechos laborales de muy dura y sangrienta conquista antaño por nuestros padres, nos hemos acostumbrado a ir para atrás como el cangrejo, a qu [...]