
Me llamo Javier Cuchí y soy miembro de la Asociación de Internautas y de Hispalinux.
El conocimiento corre hoy serio peligro como derecho universal que existe desde el alba de la Humanidad. Me preocupan, y mucho, las crecientes maniobras de varios sectores financieros (bajo denominaciones sugerente y falsariamente industriales o artísticas) y de sus factótums políticos, que no pretenden otra cosa que la apropiación ilegítima y fraudulenta de ese conocimiento para convertirlo en un valor puramente especulativo, restringido y escaso, fuente de aún mayores desigualdades y exclusiones de personas, sociedades y pueblos, y causa de pobreza y de subdesarrollo
Un grito de alerta, un silbato que clama «¡Al ladrón!», una voz de protesta, un «no convencéis y está por ver si vencéis»

© Javier Cuchí
Barcelona, 2005-2006
Sábado, 29 de enero de 2005
De la serie: «En profundidad»
Lo mío con «Libertad Digital» es una curiosa y casi freudiana relación de amor y odio: digamos que el medio, en conjunto, se me hace odioso; no por su orientación ideológica (indudablemente legítima, no hay ni que decirlo) sino por el sectarismo poco y mal disimulado de que adolece en el enfoque y redacción de sus noticias y comentarios, fundamentalmente de los que atañen a lo que periodísticamente suele denominarse «política general». Pero hay una sección de ese medio, Internet, que no sólo constituye una luminosa excepción a ese tono general de sectarismo sino que, además, los artículos de sus comentaristas constituyen para mí una referencia obligada; no siempre estoy de acuerdo con ellos (aunque sí las más de las veces) pero en todos los casos, con muy pocas excepciones, son artículos que inducen a la reflexión, que proporcionan otra óptica, que permiten una tridimensionalización del ámbito que tratan y que, además, ponen una solitaria pica en un Flandes, el del conocimiento, prácticamente ocupado por la izquierda, lo cual, como toda visión unívoca y unidireccional, es malo. Claro que me he referido -implícitamente, aunque bueno será especificarlo- a la izquierda de la red; la otra, la del poder, la que se escribe sin cursivas, está corroída por la corrupción a que la obligan sus deudas y prácticamente entregada al enemigo. A eso vamos.
He leído hoy en «Libertad Digital» un artículo de Eduardo Pedreño en el que pone de relieve la tibia reacción de la Red ante la anunciada reforma de la LSSI en contraste con la bronca monumental que hubo en su fase de trámite, cuando el Partido Popular la promulgó. Y tiene toda la razón. Algunos sectores de la scéne pusieron a parir a la Asociación de Internautas cuando, pese a anunciar que no le gustaba un pelo la LSSI, adoptó una postura posibilista dado que la LSSI parecía venir a solucionar algunos problemas que agobiaban al usuario español de Internet, aunque creaba otros en orden a lo que podría ser una intevención de contenidos so pretexto de unas reglas de teórica protección al consumidor. Tal como dice Pedreño, leer algunas páginas transportaba efectivamente, no sé bien si al Apocalipsis o al Armagedón; y algunas de ellas, en parte, tampoco dejaban -con el juicio situado en aquel preciso momento- de tener su razón, cuidado. Pero la AI hizo su opción, una opción de riesgo sobre su propio prestigio y los acontecimientos le dieron la razón. Podría haber muy bien sido al contrario, pero los hechos han sido los que han sido. Claro que nadie tiene nunca completamente la razón -ni la deja de tener- y, así, la LSSI ha defraudado algunas espectativas (no se ha evitado, al menos por esa vía, el slamming, por ejemplo) pero también ha dejado sin fundamento muchos temores y sólo unas pocas páginas cerraron al promulgarse la Ley -muy lamentablemente, en algunos casos- víctimas del pánico precipitado e injustificado de sus administradores, como después se ha visto.
Sorprende, en cambio, que los aspavientos ante la reforma de la LSSI, increíble y vergonzosamente planeada a la medida y dictado de la más ominosa entidad corsaria del conocimiento, la dichosa $GAE, se hayan quedado en una buena bronca desde la Asociación de Internautas, una amplia sucesión de comentarios agrios en Barrapunto y algo de rebomborio (sin quemas de conventos) en la blogosfera y en la red.
Por supuesto, no voy a caer en la paranoia -propia, sin duda, de «Libertad Digital»- de creer en contubernios judeomasónicos y de pensar que el PSOE y la izquierda política son capaces de organizar abucheos y silencios en la red, aunque sólo fuera porque me parece ridículo pensar que los cagapalanganas del aparato de los partidos sean capaces de manejar algo tecnológicamente más avanzado que una bicicleta sin cambio de marchas (si lo fueran, no harían las imbecilidades que hacen en esta materia); lo del «pásalo» no pudieron hacerlo ellos, no por falta de ganas sino de imaginación.
Pero sí, hay un cierto temor reverencial a criticar a la izquierda, por más burradas que ésta haga. Incluso en páginas rrrrrrrrrrevolucionarias en las que no dudarían en tratar de fascista al mismísimo Che Guevara si formulara la menor discrepancia sobre lo que allí es políticamente correcto (en todas partes cuecen habas), las tonterías socialistas gozan de un puntito más de benevolencia que las tonterías de cualquier otro, y no digamos si es -o parece- de derechas.
Curiosamente, esta reforma de la LSSI, tal como ha sido anunciada, es infinitamente más peligrosa que la redacción originalmente promulgada, por varias razones.
Primera razón, por su estricto contenido; ¡anda que no tiene bemoles responsabilizar a los ISP de los contenidos que circulan por sus servidores..! Esta es la menos peligrosa ya que habrá tortas para impugnarla porque, a) contraviene las directivas europeas que exigen explícitamente lo contrario; b) contraviene la Constitución; y c) -y principal- porque contraviene -muy peligrosa y muy frontalmente- los intereses de los ISP entre los cuales se hallan, muy en primera fila, las compañías telefónicas. Manda narices batallar lo que hemos batallado para que tengamos que proteger nuestro último bastión de libertad tras las faldas de Telefónica pero, en fin, lo primero es lo primero..
Segunda razón, porque con la LSSI originaria habíamos de temer la posibilidad de una determinada interpretación y aplicación, posibilidad que podía cumplirse o no y ya vemos que, al menos en lo más grave, no se ha cumplido; con esa modificación, no hay, en primer lugar, interpretación que valga y, en segundo lugar, no hay posibilidad de que nuestros temores no pasen de eso, puesto que su aplicación radical quedará en manos del peor cancerbero: la $GAE y las demás entidades de gestión de la propiedad intelectual.
Yo, como posiblemente Pedreño, esperaba que se organizara un sidral de los buenos, pero ya veo que la cosa ha quedado como un saque de esquina mal pitado y mal ejecutado. No sé si es que la gente de la red no se entera, o han depositado su entera confianza en Telefónica (así nos irá, porque la cosa no saldrá gratis, y eso si no hay un acuerdo de reptiles, que no debería sorprendernos un pacto de no agresión entre $GAE y las telecos en perjuicio de nuestro trasero), o le parece tan increíble una modificación de la LSSI de ese tenor, incredulidad abonada por el hecho de que el anuncio no ha sido oficial sino que ha procedido de un factótum de la $GAE, que se ha optado por un suicida fíate de la Virgen y no corras....
La reforma de la LSSI me asusta y no me asusta. No me asusta a largo plazo, porque se vendrá abajo judicialmente, aquí o en Bruselas; y, en todo caso, tal día dentro de cuatro años, otros la modificarán en sentido inverso o, redondamente, la suprimirán (y también veremos qué pasa entonces, pero esa ya es otra cuestión). Pero a medio y corto plazo me produce espanto porque mientras se anula (judicial o legislativamente) correrá mucha sangre y habrá muchas heridas que costarán de cicatrizar.
No debemos olvidar la premisa principal: nuestra guerra no es contra los autores sino contra las entidades de gestión y su minoritaria beautiful de chupópteros. Pero los autores, los autores de a pie (y de verdad), que son la inmensa mayoría, no sólo no son nuestros enemigos sino nuestros aliados y cómplices (algunos, cada vez más, ya lo van siendo, además, a pecho descubierto). Nuestro objetivo es acabar con la $GAE, pero no con los autores; con ellos, al contrario, hemos de llegar lo antes posible a un amplio acuerdo -que apartados de circulación unos cuantos, ha de ser fácil- que concilie los irrenunciables los derechos cívicos de acceso libre al conocimiento con su no menos legítimo e irrenunciable derecho a ganarse la vida dignamente con su trabajo. Estoy convencido, y muchos autores también, de que un amplio y más que posible acuerdo social, no sólo salvaría los muebles en una especie de mal menor sino que mejoraría en una medida enorme la situación en la que viven actualmente la mayoría de los autores, nueve de cada diez, por lo menos. La aplicación de una LSSI reformada al gusto de la $GAE provocaría una oleada de odio por parte de la ciudadanía que complicaría mucho este acuerdo que es, repito, no necesario sino imprescindible.
Apostemos por el futuro, todos, autores y ciudadanos, y no por cadáveres, por más que el hedor de éstos aún sea capaz de movilizar las voluntades de los ignorantes, de los timoratos y de los vendidos.
Por: Javier Cuchí | Correo ordinario | Comentarios (3) | Referencias (3)
No creo que nos beneficie ni a corto, ni mucho menos a largo plazo. En esta carrera de fondo ellos siempre tendrán las de ganar, mientras que no cambie la actitud de la gente.
Esta dinámica disparatada del todo gratis, es la justificación perfecta que necesita el poder, para dar una vuelta de tuerca al control de los ciudadanos y no creo como Javier, que sea un camino que se pueda desandar, lo que ganan no lo sueltan con facilidad. Tampoco creo que el poder sea algo amorfo y sin cara, son señores de las majors y distribuidoras, que han montado una estrategia para hoy vender 1.000 cds a 20 y mañana 100.000 a 15 o a 10. Mientras que no bajen la guardia, utilizando a los autores en su beneficio, que se dejan con sumo gusto, la verdad, siempre tendrán las de ganar.
La técnica permite controlar el todo gratís. La técnica permite que una canción no valga no ya 1 euro, sino 1 céntimo. Y la técnica permite que si una lata de Fanta vale 30 céntimos, un Cd no valga más de 1 o 2 euros, ganando dinero todo el mundo. Lo demás son tonterías para justificar la actual situación, a la que la mayoría ayudamos gustosamente con nuestro apoyo a la piratería.
La única esperanza es que en esta carrera por el control, se queden sin argumentos. Y en nuestra ayuda podrían venir los Apple, Microsoft, Virgin y demás con sus sistemas de descargas online. Si triunfan rápidamente, consiguen hacer buena caja y fuerzan a que las distribuidoras reduzcan sus márgenes o las compran.
J. Valle | 02-02-2005
Javier, coincido contigo en que el activismo del "personal de izquierdas" se enfría en cuanto llega al poder en actual partido en el gobierno.
Coincido también contigo que esta extensión de la LSSI es un exceso aún mayor que la original, pero mientras no se haga ninguna oposición al respecto, como esa nos van a colar miles. Este gobierno está demostrando que no legisla para el conjunto de la ciudadanía sino para unos intereses muy concretos.
alejo | 02-02-2005
Quizas deberiamos preguntarnos hasta donde vamos a dejar que nos mangoneen en vez de quejarnos de lo que hace el partido en el poder.
Cuando se aprobo la LSSI miles de voces la criticaron duramente y ahora... ni un suspiro oye.
La tecnica avanza siempre más rápido que la moral o que los intereses económicos y se debería concienciar, no tanto a la población, como a las empresas que su supervivencia no depende tanto de la represión (que tradicionalmente a sido contraproducente) como de la adaptación a esas tecnologías. Y a las discograficas tradicionales les están comiendo una perte considerable del mercado Apple y Microsoft porque están adaptando esas tecnologías a precios asequibles y de forma legal en musica. Y las editoriales on-line en libros.
La SGAE es un legado del tio Paco que no se debería permitir existir. Puesto que los autores son currantes y los editores empresarios. ¿Que diríamos se se fusionaran CCOO y CEOE?. Pues eso es la SGAE una amalgama en la que predominan los intereses empresariales sobre los de los trabajadores. ¿Por que nos asombramos de que nos salgan con estas?
Y lo que es más importante, ¿que medidas de presión pensamos adoptar para evitarlo?
Propongo una huelga de brazos caidos. Dejemos de comprar discos originales, dejemos de comprar libros en librerías, tiremonos a la red inundemos de protestas los servidores de la SGAE, llenemolos de denuncias por cobro ilegal de derechos de autor, Forzemos la disolución del sindicato vertical.
Acabar con la piratería es un objetivo común. Pero la forma de evitarla no pasa por la represión sino por la reducción de costes innecesarios. Espero que la SGAE tome nota de esto o quizas la proxima vez los informáticos (que somos el sector más afectado por estas medidas) decidamos ponernos en huelga (que ya tenemos bastantes razones) y desmantelar todo su sistema de logistica en cuestión de días.
Miguel Angel | 03-02-2005
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